WASHINGTON.- El gobierno de Donald Trump dijo el lunes a Japón, Corea del Sur, Turquía, China e India que ya no estarán exentos de las sanciones de Estados Unidos si continúan importando petróleo de Irán después de que finalicen sus exenciones el 2 de mayo.
«Vamos a cero. Vamos a cero en todos los ámbitos», declaró a la prensa el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, luego de que la Casa Blanca hiciera el anuncio en un comunicado. «No hay exenciones que se extiendan más allá de ese período, se detendrá», sostuvo, y agregó que no habrá un período de gracia para que esas economías cumplan.
Estados Unidos, que ha emprendido una campaña de máxima presión contra Teherán desde que Trump llegó al poder, había dado tiempo a los países para que se retiraran del petróleo iraní, pero decidió que ya no se emitirán exenciones.
«El objetivo sigue siendo simple: privar al régimen ilegal iraní de los fondos que ha utilizado para desestabilizar al Medio Oriente durante décadas e incentivar a Irán para que se comporte como un país normal», enfatizó Pompeo.
El gobierno otorgó ocho exenciones a las sanciones petroleras cuando impuso nuevas sanciones a Irán después de que Trump sacara a Estados Unidos del histórico acuerdo nuclear de 2015. Se les otorgó en parte para darles a esos países más tiempo para encontrar fuentes de energía alternativas, pero también para evitar un choque en los mercados petroleros mundiales por la repentina eliminación del crudo iraní.
La Casa Blanca dijo el lunes que Estados Unidos, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos «acordaron tomar medidas oportunas para garantizar que se satisfaga la demanda mundial, ya que todo el petróleo iraní se retira del mercado».
El ministro saudita de Energía, Khalid al-Falih, afirmó en un comunicado que el reino estaba monitoreando de cerca el mercado del petróleo y que «se coordinará con otros productores de petróleo para garantizar que los consumidores dispongan de los suministros adecuados, al tiempo que se asegura que el mercado global del petróleo no se salga de balance».
Desde noviembre, tres de los ocho países que reciben exenciones (Italia, Grecia y Taiwán) han dejado de importar petróleo de Irán. Los otros cinco, sin embargo, no lo han hecho, y han presionado para que se extiendan sus exenciones.
El aliado de la OTAN, Turquía, quizás fue el caso más público que solicitó una extensión, y los altos funcionarios le dijeron a sus homólogos estadounidenses que el petróleo iraní es fundamental para satisfacer las necesidades energéticas de su país. También han argumentado que, como vecino de Irán, no se puede esperar que Turquía cierre completamente su economía a los productos iraníes.
El lunes, Turquía criticó la decisión de Estados Unidos y dijo que no serviría a la paz y la estabilidad regionales. Ankara «rechaza las sanciones e imposiciones unilaterales sobre cómo construimos nuestra relación con nuestros vecinos», escribió el ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu, en Twitter. «La decisión de Estados Unidos dañará al pueblo iraní», agregó.
La semana pasada, el portavoz presidencial y asesor Ibrahim Kalin anunció a los reporteros en Washington que «la gente no debe esperar que Turquía le dé la espalda a Irán de esa manera». Ankara no apoyó la política de sanciones de Washington a Teherán y no creía que arrojara el resultado deseado, dijo Kalin, pero agregó que su país no querría violar las sanciones si no se extendía la exención.
«Buscaremos alternativas en términos de transacciones y otras cosas. No queremos romper o violar las sanciones, pero al mismo tiempo no queremos que nos priven de nuestro derecho a comprar petróleo y gas de Irán», continuó Kalin la semana pasada.
Irán dijo el lunes que la decisión de Estados Unidos «no tiene valor», pero que Teherán estaba en contacto con sus socios y vecinos europeos y «actuaría en consecuencia», informaron las agencias de noticias iraníes, citando al Ministerio de Relaciones Exteriores. Agregó que las sanciones eran «ilegales».