ENERGÍA.— El petróleo Brent borró todas las ganancias acumuladas durante la guerra luego de que la reapertura del Estrecho de Ormuz impulsara nuevamente el flujo de exportaciones desde Medio Oriente, en un contexto de avances en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un acuerdo de paz.
El contrato de referencia internacional cayó por cuarta rueda consecutiva y perforó los u$s 72,48 por barril, el nivel de cierre previo al inicio del conflicto, antes de estabilizarse en torno a ese valor. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) operó por debajo de los u$s 70 por barril.
El cambio de escenario fue abrupto. Compradores que semanas atrás competían por asegurarse cargamentos ahora reciben una gran cantidad de ofertas de crudo provenientes de Medio Oriente, reflejando un mercado que volvió a mostrar abundancia de oferta.
La caída culmina varios meses de extrema volatilidad, durante los cuales el Brent llegó a superar los u$s 125 por barril y los precios del mercado físico alcanzaron máximos históricos antes de desplomarse.
Los escenarios más pesimistas finalmente no se concretaron gracias a una combinación de factores: la desaceleración de la demanda, especialmente en China; la utilización de rutas alternativas de transporte en Medio Oriente; y las masivas liberaciones de petróleo desde reservas estratégicas.
La reapertura del Estrecho de Ormuz también reduce las preocupaciones inflacionarias y mejora las perspectivas para los precios de los combustibles, un tema sobre el cual el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había manifestado públicamente su preocupación por la lenta baja en las estaciones de servicio.
«Existe una creciente convicción de que, con la reapertura del Estrecho de Ormuz, la oferta superará a la demanda tanto en el corto como en el mediano plazo», afirmó Tamas Varga, analista de PVM Oil Associates, quien sostuvo que en las últimas semanas se produjo un «profundo cambio en el sentimiento del mercado».
El tránsito de buques por Ormuz aumentó de forma sostenida durante los últimos días. A comienzos de esta semana, el flujo de petróleo desde el Golfo Pérsico alcanzó el mayor ritmo desde el inicio de la guerra.
Goldman Sachs estima que las exportaciones de los países del Golfo ya operan cerca de dos tercios de sus niveles normales, mientras que el ritmo de reducción de los inventarios mundiales comenzó a moderarse.
Estados Unidos e Irán informaron avances tras las primeras conversaciones destinadas a poner fin al conflicto, aunque persisten diferencias entre ambas partes y continúan abiertas negociaciones sobre el programa nuclear iraní y un eventual alto el fuego en Líbano.
Aun así, el mayor optimismo sobre un acuerdo definitivo impulsó el regreso de un mayor número de petroleros a la ruta de Ormuz, incluso con sus sistemas de identificación satelital encendidos, una señal de menor percepción de riesgo.
El incremento de la oferta ya comenzó a reflejarse en el mercado físico, con caídas en los precios de cargamentos desde Angola hasta Emiratos Árabes Unidos.
Además, el diferencial entre los contratos inmediatos y futuros del Brent —uno de los indicadores más seguidos por los operadores— pasó este miércoles a una estructura de contango por primera vez desde el inicio de la guerra, una señal típica de mercados con abundancia de oferta.
A ello podría sumarse una exención temporal otorgada por Estados Unidos para permitir la compra de cargamentos de petróleo iraní que ya habían sido embarcados, aunque las restricciones financieras y de seguros continúan limitando parte de esas operaciones.
El mercado también sigue de cerca la posibilidad de que Irán intente cobrar un peaje por el tránsito a través del Estrecho de Ormuz. Trump advirtió que esa condición constituiría una «línea roja» para Washington y aseguró que rechazaría un acuerdo que incluyera ese mecanismo.
Pese a la mejora en la oferta, parte del reequilibrio del mercado se logró utilizando inventarios que ahora deberán recomponerse. En Estados Unidos, las existencias almacenadas en Cushing, Oklahoma —el principal centro logístico del WTI— descendieron la semana pasada hasta unos 19 millones de barriles, un nivel inferior al considerado operativo.
«Es sorprendente el cambio de narrativa respecto de hace menos de dos semanas», afirmó Carolyn Kissane, directora asociada del Center for Global Affairs de la Universidad de Nueva York. «La expectativa de una mayor oferta combinada con una menor demanda es lo que está impulsando la fuerte baja del petróleo.»

