OTTAWA.— El primer ministro de Canadá, Mark Carney, partirá este martes rumbo a China, donde abordará temas de comercio y seguridad internacional en un momento en que Ottawa enfrenta una relación incierta con Estados Unidos, marcada por una guerra comercial y amenazas de anexión por parte del presidente Donald Trump.
Será la primera visita a Pekín de un primer ministro canadiense desde 2017 y podría marcar un giro relevante en los vínculos bilaterales, en un contexto en el que Canadá busca diversificar sus alianzas comerciales y de seguridad.
Carney acordó el viaje en octubre pasado, cuando se reunió con el presidente chino Xi Jinping en Corea del Sur. Aquel encuentro no dejó avances concretos, pero abrió la puerta a un acercamiento tras una relación deteriorada durante el gobierno del ex primer ministro Justin Trudeau, que se tensó especialmente luego de que Canadá arrestara en 2018 a la directora financiera de Huawei.
En esta oportunidad, analistas esperan la firma de algunos acuerdos —o al menos compromisos para futuros pactos—. Funcionarios canadienses señalaron que Carney suscribirá varios memorandos de entendimiento que aún están en negociación. Greg MacEachern, ex asesor ministerial liberal, afirmó que el viaje debería arrojar resultados más allá de lo simbólico y advirtió que será seguido de cerca desde Washington.
Petróleo y canola en el centro de la agenda
Entre los posibles acuerdos figura un aumento de las exportaciones de crudo canadiense a China, según una fuente al tanto de las conversaciones. Actualmente, cerca del 90% del petróleo canadiense se exporta a Estados Unidos, pero un eventual incremento de las importaciones estadounidenses de crudo venezolano podría reducir la demanda de crudo canadiense.
Las autoridades canadienses esperan avances, aunque no una eliminación inmediata de los aranceles chinos sobre la canola. China manifestó que espera profundizar la confianza mutua durante la visita, prevista del 14 al 17 de enero.
En agosto, Pekín anunció derechos antidumping preliminares sobre la canola canadiense, intensificando una disputa comercial iniciada cuando Ottawa impuso aranceles a los vehículos eléctricos chinos. Esas medidas prácticamente eliminaron las exportaciones de canola a China, que era su principal mercado. China es el segundo socio comercial de Canadá, detrás de Estados Unidos.
Seguridad nacional y derechos humanos
El acercamiento también despierta alertas. Vina Nadjibulla, vicepresidenta de la Asia Pacific Foundation of Canada, advirtió que una mayor cooperación con China en áreas como inteligencia artificial y minerales críticos podría poner en riesgo la seguridad canadiense. Canadá, además, ha expresado preocupaciones por violaciones a los derechos humanos en China y por interferencias en procesos electorales canadienses.
En paralelo, dos legisladores canadienses adelantaron el fin de una visita a Taiwán para evitar interferencias con la política exterior de Ottawa de cara al viaje de Carney. Analistas interpretan la recepción en el Gran Palacio del Pueblo como parte de una ofensiva diplomática china para mejorar su imagen global y reforzar la narrativa de que Estados Unidos es un socio menos confiable.
Para Carney, el mensaje es claro: Canadá busca abrir nuevos frentes comerciales y reducir su dependencia de Washington, aun a riesgo de incomodar a su principal aliado histórico.

