WASHINGTON/CARACAS — La administración de Donald Trump mantuvo conversaciones discretas durante meses con Diosdado Cabello antes de ejecutar la operación que derivó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero, y continuó el contacto tras el operativo, dijeron fuentes citadas por Reuters.
Según cuatro fuentes, los diálogos comenzaron en los primeros días del mandato de Trump y se extendieron hasta semanas antes de la operación. El mensaje de Washington fue directo: evitar el uso de fuerzas de seguridad y milicias afines contra la oposición tras la detención de Maduro, con el objetivo de prevenir un estallido de violencia.
Las fuentes añadieron que los contactos no se interrumpieron después del 3 de enero para preservar la estabilidad, dado que el aparato de seguridad —inteligencia, Policía y fuerzas armadas— permaneció prácticamente intacto y está bajo control de Cabello, actual ministro del Interior.
Cabello figura en la misma acusación de narcotráfico que sustentó el arresto de Maduro, pero no fue detenido. En la Casa Blanca lo consideran una figura ambivalente: un riesgo potencial si activa las fuerzas que controla y, al mismo tiempo, una pieza clave para evitar el caos.
De 62 años, Cabello es desde hace años una de las figuras más poderosas del chavismo. Exmilitar y cercano a Hugo Chávez, consolidó influencia sobre inteligencia civil y militar y mantiene vínculos con colectivos armados civiles, según analistas. Su peso interno explica el interés de EEUU en sostener un canal abierto.
En paralelo, la presidenta interina Delcy Rodríguez, elogiada públicamente por Trump, busca consolidar poder mientras avanza con demandas de aumentar la producción petrolera. Aunque Cabello prometió lealtad, no son aliados cercanos y arrastran rivalidades históricas dentro del Gobierno y del partido.
En 2020, EEUU ofreció una recompensa de unos 9,2 millones de euros por Cabello, luego elevada a cerca de 23 millones de euros. El ministro negó vínculos con el narcotráfico. En Washington crecen las dudas sobre por qué no fue detenido pese a figurar en la acusación. La congresista María Elvira Salazar cuestionó públicamente la decisión, mientras Elliott Abrams, exenviado especial para Venezuela, señaló que muchos venezolanos esperarían su salida como señal de una transición real.
Tras la captura de Maduro, Cabello denunció la intervención estadounidense y afirmó que “Venezuela no se rendirá”. No obstante, fuentes indicaron una disminución de controles en puntos de seguridad en días recientes. Tanto Trump como el Gobierno venezolano afirmaron que habrá liberaciones de presos políticos; Cabello supervisa el proceso, aunque organizaciones de derechos humanos denuncian avances lentos y cientos de detenciones aún vigentes.

