ESTOCOLMO.— Funcionarios de Estados Unidos y China se reúnen este lunes en Estocolmo para extender su actual tregua arancelaria más allá de la fecha límite de mediados de agosto y discutir otras vías para reducir las tensiones comerciales.
El viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, encabezan las delegaciones que negociarán hasta el martes en lo que representa su tercera reunión en menos de tres meses. La agenda incluye la posibilidad de extender la actual suspensión de aranceles, así como temas sensibles como los gravámenes de EE.UU. vinculados al tráfico de fentanilo y las compras chinas de petróleo ruso e iraní sancionado.
La reunión se da en un contexto en el que EE.UU. acelera negociaciones comerciales con decenas de países antes del plazo del 1 de agosto, con el objetivo de dar mayor certidumbre a las empresas sobre los aranceles que enfrentarán al exportar a EE.UU. No obstante, las conversaciones con Pekín siguen un curso diferente, ya que las tasas impuestas a China son mucho más altas que las aplicadas a otros países, lo que encarece notablemente el comercio bilateral.
Aun así, Bessent declaró en los últimos días que EE.UU. usará este encuentro para trabajar en lo que considera “probablemente una extensión” de la actual pausa arancelaria. “Creo que el comercio con China está en muy buen lugar”, afirmó.
Cualquier avance en estas conversaciones podría allanar el camino para un encuentro entre el presidente Donald Trump y su homólogo Xi Jinping, posiblemente en el marco de una cumbre que se celebrará más adelante este año en Corea del Sur. Xi ya invitó formalmente a Trump y a la primera dama Melania Trump a visitar China en una llamada telefónica el mes pasado, aunque aún no se fijó una fecha.
En una señal sutil sobre cómo se gestaron las conversaciones, la ministra de Finanzas sueca, Elisabeth Svantesson, publicó la semana pasada en redes sociales que representantes de EE.UU. y China la contactaron durante la cumbre del G20 en Sudáfrica para proponer Suecia como sede para las negociaciones.
Con el objetivo de facilitar un eventual encuentro entre líderes y no entorpecer el proceso, el Departamento de Comercio de EE.UU. habría instruido a la Oficina de Industria y Seguridad —encargada del control de exportaciones— a evitar medidas agresivas contra China, según reportó el Financial Times el lunes, citando fuentes anónimas.
El embajador de EE.UU. en China, David Perdue, quien asumió el cargo en mayo, presentó sus credenciales a Xi el viernes, según confirmó la embajada china en EE.UU. en una publicación en X (antes Twitter).
En el centro del tira y afloja entre las dos mayores economías del mundo están el control de China sobre los imanes de tierras raras, esenciales para vehículos eléctricos y armas de alta tecnología, y las restricciones de EE.UU. sobre chips avanzados, fundamentales para la inteligencia artificial. La disputa por los controles a las exportaciones se ha convertido en un tema central de las negociaciones.
Aunque China ha negado estar detrás del tráfico del opioide letal, el mes pasado reforzó el control sobre dos químicos que pueden usarse para fabricar fentanilo. A comienzos de julio, Trump elogió esas medidas: “China está ayudando”, dijo a la prensa. “Estamos conversando con ellos y están dando pasos importantes”.
Para EE.UU., sin embargo, esas acciones no son suficientes, ya que eran exigidas por medidas de las Naciones Unidas, según una fuente cercana a las negociaciones. Las posibilidades de que se reduzca el actual arancel del 20% vinculado al fentanilo en esta ronda son muy bajas, añadió la fuente, aunque advirtió que “todo puede cambiar con un capricho de Trump”.
Desde China, el profesor Sun Chenghao, de la Universidad Tsinghua, afirmó que el país estaría dispuesto a cooperar más en el tema del fentanilo, pero para eso EE.UU. debería eliminar los aranceles relacionados, dejar de culpar a Pekín por un problema interno y aportar pruebas concretas de los delitos.
El sector empresarial estadounidense mantiene esperanzas de avances. Sean Stein, presidente del Consejo Empresarial EE.UU.-China, dijo a Bloomberg TV que el fentanilo representa la “mayor oportunidad” dentro de las negociaciones.
“Eso permitiría luego reducir los aranceles por parte de EE.UU., lo cual abriría la puerta a que China también los baje y así podamos vender productos agrícolas, aviones, autos y energía”, explicó.
Reducir los aranceles del 20% vinculados al fentanilo, impuestos por Trump bajo el argumento de que empresas chinas proveen químicos para producir la droga ilegal, también es una prioridad clave para Pekín, según un informe reciente del grupo Eurasia, basado en reuniones con funcionarios del Ministerio de Seguridad Pública chino. Estos funcionarios ya participaron de las negociaciones en Ginebra en mayo y, según el informe, también asistirán a las conversaciones en Estocolmo.

