MOSCÚ.— Cuando el CEO del gigante estatal ruso del gas Gazprom, Alexei Miller, inauguró hace 11 años un lujoso edificio de estilo palazzo italiano en el centro de San Petersburgo para albergar la división de exportación de la empresa, auguró un futuro próspero financiado por las ventas a Europa.
«Esto es simbólico», afirmó entonces, refiriéndose a las modernas oficinas en la ciudad más europea de Rusia. «Europa necesitará cada vez más gas ruso».
Sin embargo, ese opulento edificio se ha convertido en un símbolo del rápido declive de Gazprom, afectado por la pérdida casi total del mercado europeo tras la guerra en Ucrania y la ruptura de los lazos con Occidente.
Sumida en pérdidas multimillonarias y en busca de ahorro, la compañía ahora considera vender el palazzo, junto con otras propiedades de lujo, según un ejecutivo de Gazprom y otra fuente con conocimiento de las discusiones internas.
Gazprom es probablemente la empresa rusa más golpeada por las sanciones internacionales impuestas tras la invasión a gran escala de Ucrania hace tres años. Aunque la economía rusa ha mostrado resiliencia, han surgido señales de tensión en varias industrias. Reuters ha informado previamente que el presidente Vladimir Putin está preocupado por cómo el gasto militar distorsiona la economía en general.
Recortes generalizados
Los problemas de Gazprom van más allá de su unidad de exportación. Dos fuentes dijeron a Reuters que Miller ha aprobado planes para recortar 1,500 empleos en la sede central de la empresa en Rusia, ubicada en el Lakhta Centre, el rascacielos más alto de Europa, diseñado por británicos y situado en San Petersburgo.
Los despidos aún no se han anunciado oficialmente, pero se ha pedido al personal que presente argumentos individuales sobre por qué deberían conservar sus empleos. Según una de las fuentes, se les ha solicitado redactar una descripción de sus funciones en caso de que haya solapamientos. Este proceso se espera que concluya en unas pocas semanas.
Los recortes representan alrededor del 40% del personal de la sede central de Gazprom, aunque apenas una fracción de su fuerza laboral total de medio millón de empleados en toda Rusia.
Según un ejecutivo de la empresa, la dirección subestimó la determinación de las capitales europeas de reducir su dependencia del gas ruso. «Pensábamos que Europa pronto volvería a suplicarnos que reanudáramos el suministro«, dijo la fuente.
A pesar del impacto económico de los altos costos energéticos, la UE no ha dado marcha atrás en las sanciones. «Nos equivocamos», admitió el ejecutivo.
Los exportadores de gas de EE.UU. se movieron rápidamente para reemplazar el suministro ruso en Europa. Desde 2021, EE.UU. se ha convertido en el mayor exportador de gas natural licuado (GNL) al continente, triplicando sus envíos. Europa aún compra GNL ruso transportado por mar, pero principalmente de Novatek, el principal competidor de Gazprom, a través de su planta Yamal LNG.
La Unión Europea tiene como objetivo eliminar el uso de combustibles fósiles rusos para 2027 y su consumo general de gas ha disminuido en parte debido a la transición hacia energías renovables.
Pérdidas históricas y ventas de activos
En 2023, Gazprom registró una pérdida neta de 7.000 millones de dólares, la primera desde 1999, el año en que Putin llegó al poder. En los primeros nueve meses de 2024, la empresa volvió a reportar pérdidas, aunque aún no ha publicado los resultados del año completo.
El precio de las acciones de Gazprom cayó a mediados de diciembre a su nivel más bajo desde enero de 2009, alcanzando los 106,1 rublos, una caída de más de un 30% desde el inicio de 2024.
Pocos meses después de anunciar las pérdidas anuales, Gazprom informó que vendería un portafolio de propiedades de lujo, incluyendo hoteles de alto nivel en Moscú y en el Valle de las Flores en Armenia.
La empresa tiene una larga tradición de invertir en propiedades exclusivas, que utiliza para recompensar a empleados con vacaciones, así como para albergar conferencias y eventos, como los Juegos Olímpicos de 2014 en Sochi.
En el futuro, la compañía deberá centrarse en un objetivo menos glamuroso: llevar gas a más hogares rusos.
«Gazprom ha recibido la tarea social de garantizar el suministro seguro de gas a la economía y la población a precios regulados», afirmó Alexei Grivach, del grupo de expertos progubernamental Fondo de Seguridad Energética Nacional.

