DUBÁI.- Irán y Estados Unidos intensificaron durante el fin de semana y este lunes el intercambio de ataques con misiles y drones, en una nueva escalada del conflicto que se extiende por el Golfo Pérsico y vuelve a poner en riesgo el tránsito por el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del mundo.
La Guardia Revolucionaria iraní informó que atacó instalaciones militares estadounidenses en Bahréin y Kuwait, destruyó sistemas de radar en Omán y alcanzó depósitos de combustible y municiones en la base aérea Príncipe Hassan, en Jordania, como respuesta a los bombardeos lanzados por Washington.
Por su parte, el ejército estadounidense confirmó que el domingo atacó sistemas de defensa aérea, radares costeros, infraestructura de misiles y drones, además de embarcaciones militares iraníes, mediante operaciones combinadas con aviones, buques y drones.
La escalada pone en duda la continuidad del acuerdo transitorio alcanzado el mes pasado entre Washington y Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz y avanzar hacia un cese de las hostilidades mientras continuaban las negociaciones diplomáticas.
Consultado por Reuters, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió a los ataques contra Irán y aseguró: «Los estamos golpeando». El mandatario también afirmó que considera terminado el alto el fuego, aunque dejó abierta la posibilidad de retomar las conversaciones.
Desde Teherán, el principal negociador iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, respondió con un mensaje desafiante al afirmar que «la era de los acuerdos unilaterales terminó» y advirtió que quienes no respeten sus compromisos «pagarán el precio».
El conflicto, iniciado el 28 de febrero tras la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, se expandió a varios países de la región y provocó miles de muertos, principalmente en Irán y Líbano.
En paralelo, Irán anunció nuevamente el cierre del estrecho de Ormuz y sostuvo que el tránsito marítimo permanecerá suspendido hasta que se restablezcan condiciones de «estabilidad y calma». La Guardia Revolucionaria afirmó que la única forma de normalizar la navegación será el cese de las operaciones militares estadounidenses en la zona.
El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní informó además que busca establecer junto con Omán un mecanismo conjunto para administrar el tráfico marítimo en el estrecho, aunque aseguró que la presión ejercida por Washington sobre el sultanato ha dificultado esas negociaciones.
Estados Unidos rechazó la decisión iraní y aseguró que mantiene desplegadas fuerzas navales para garantizar la libertad de navegación. Funcionarios estadounidenses sostuvieron que alrededor de 20 buques fueron escoltados a través del estrecho durante las últimas 24 horas, aunque los sistemas de monitoreo marítimo muestran una circulación muy reducida.
El Centro Conjunto de Información Marítima, liderado por la Marina estadounidense, reiteró que permanece habilitada una ruta alternativa al sur, próxima a Omán, pese al elevado nivel de riesgo para la navegación.
La nueva escalada volvió a impactar en los mercados energéticos. El precio del petróleo Brent subió más de un 3% este lunes, impulsado por la incertidumbre sobre el suministro global, aunque permanece por debajo de los máximos alcanzados durante las primeras semanas del conflicto.
El estrecho de Ormuz transportaba antes de la guerra cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado, por lo que cualquier interrupción del tránsito representa un factor de presión para los precios de la energía y la inflación global.

