TOKIO.— El gobierno de Japón analiza medidas para amortiguar el impacto económico que está provocando el fuerte aumento de los combustibles tras la escalada del conflicto en Medio Oriente.
La primera ministra Sanae Takaichi aseguró que el Ejecutivo estudia mecanismos para evitar que el precio de la gasolina alcance niveles “intolerables” para la población.
Durante una intervención ante el Parlamento, Takaichi reconoció que el encarecimiento de la energía ya genera preocupación entre los consumidores y que el gobierno comenzó la semana pasada a evaluar alternativas para contener el impacto.
“Muchas personas están preocupadas por el aumento del precio de la gasolina”, afirmó. “Teniendo esto en cuenta, el gobierno está considerando qué medidas puede tomar para evitar que los precios suban a niveles que resulten intolerables para el público”.
Entre las opciones bajo análisis figura la utilización de fondos de emergencia del presupuesto para subsidiar o limitar el precio del combustible. Sin embargo, la primera ministra descartó modificar el proyecto de presupuesto fiscal para 2026 que actualmente debate el Parlamento o elaborar un presupuesto extraordinario para financiar estas medidas.
La preocupación del gobierno japonés surge luego de que el precio del petróleo se disparara más de 25%, alcanzando su nivel más alto desde mediados de 2022, en medio del temor a interrupciones prolongadas en el transporte marítimo tras la expansión de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Para Japón, altamente dependiente de las importaciones energéticas, el shock en el precio del crudo representa un riesgo directo para la economía. El país importa la mayor parte de su energía y es particularmente sensible a los cambios en los costos del combustible.
El aumento del petróleo llega además en un momento delicado para los hogares japoneses. La economía venía recuperándose lentamente tras el fuerte aumento del precio del arroz y de otros alimentos durante el último año. Esa moderación de los precios había permitido que los salarios reales crecieran en enero por primera vez en 13 meses.
Sin embargo, economistas advierten que la suba del crudo podría revertir esa mejora. Según Yoshiki Shinke, economista jefe del Dai-ichi Life Research Institute, los salarios reales podrían seguir creciendo en febrero y marzo, pero volver a caer si el petróleo se mantiene por encima de u$s 100 por barril durante un período prolongado.
“El aumento del precio del petróleo probablemente reduzca el crecimiento de los salarios reales a través de mayores precios y complique las perspectivas de recuperación económica de Japón”, señaló.
Desde el sector empresarial también surgieron advertencias. Yoshinobu Tsutsui, presidente del principal lobby empresarial japonés Keidanren, sostuvo que el país podría enfrentar un escenario de estanflación, donde una desaceleración del crecimiento conviva con inflación elevada, si el conflicto en Medio Oriente se prolonga.
Hasta ahora, la economía japonesa mostraba señales de recuperación moderada. Las exportaciones lograron resistir el impacto de los aranceles impulsados por el presidente estadounidense Donald Trump, mientras que los aumentos salariales sostenían el consumo.
No obstante, algunos indicadores empiezan a mostrar tensiones. Un índice de confianza del sector servicios mejoró en febrero, según datos del gobierno, pero una encuesta privada reveló que las quiebras empresariales alcanzaron 851 casos en febrero, un aumento de 11,3% interanual, con muchas empresas señalando el alza de los costos de insumos y la escasez de mano de obra.
La guerra también complica las decisiones de política monetaria del Banco de Japón (BoJ). El conflicto presiona al alza la inflación por el encarecimiento de la energía, pero al mismo tiempo amenaza con debilitar el crecimiento económico.
Fuentes consultadas por Reuters señalaron que la escalada militar aumentó las probabilidades de que el BoJ decida no subir las tasas de interés en marzo. El banco central tendrá más datos para evaluar la situación en abril, cuando se publiquen la encuesta empresarial trimestral “Tankan” y otros indicadores económicos antes de su próxima reunión de política monetaria.

