WASHINGTON.— Los rendimientos reales de los bonos del Tesoro estadounidense —la diferencia entre sus tasas nominales y la inflación— se encuentran en niveles más altos que en cualquier momento desde la crisis financiera global de 2008.
Todo indica que las tasas de interés bajarán en los próximos meses, más allá de cómo evolucione el conflicto con Irán, incluso considerando el frágil alto el fuego y la fuerte volatilidad en los precios de la energía que ha generado.
Esto se debe a que los rendimientos reales de los bonos del Tesoro —que reflejan la diferencia entre tasas nominales e inflación— están en máximos desde la crisis de 2008. Históricamente, niveles elevados de tasas reales suelen ser seguidos, en un plazo relativamente corto, por caídas en las tasas nominales.
Cabe aclarar que calcular las tasas reales no es una ciencia exacta, ya que dependen de la inflación futura, que solo puede estimarse. Sin embargo, la mayoría de las proyecciones actuales se ubican dentro de un rango acotado, lo que aporta cierta confianza en la validez de estos cálculos.
Podría argumentarse que las estimaciones de inflación futura son especialmente inciertas en el contexto actual, dado el conflicto en Medio Oriente y la posibilidad de que la volatilidad reciente en el petróleo genere presiones inflacionarias adicionales.
Si bien es un punto válido —especialmente para el cálculo de tasas reales a un año—, es poco probable que la guerra tenga un impacto significativo sobre la inflación promedio de la próxima década. De hecho, tanto los rendimientos reales a 10 años como a 1 año siguen patrones similares y se ubican por encima de sus promedios de las últimas dos décadas.
Esta lectura se refuerza con las estimaciones de la llamada tasa de interés “neutral” o r*, es decir, aquella que no estimula ni enfría la economía, y que prevalecería en un escenario de pleno empleo y estabilidad de precios. Aunque no es observable directamente, varios modelos la estiman por debajo de la tasa actual de la Fed.
Uno de los modelos más conocidos es el desarrollado por economistas de la Reserva Federal: Kathryn Holston, Thomas Laubach y John Williams. Según la última estimación trimestral del modelo HLW, publicada por la Reserva Federal de Nueva York, la tasa neutral se ubicaba en 0,92% a fines de 2025.
Ese nivel está por debajo de la tasa real actual de los fondos federales, que ronda el 1,3%. (Este cálculo surge de restar la inflación interanual del 2,4% a la tasa nominal vigente de 3,7%. Si se utilizara la inflación esperada a 12 meses estimada por la Reserva Federal de Cleveland, la tasa real sería de 1,4%).
La conclusión es clara: las tasas de corto plazo parecen ser demasiado restrictivas en torno a medio punto porcentual. Por eso, no sería sorprendente que la Reserva Federal avance con un recorte de esa magnitud una vez que se disipe la incertidumbre geopolítica.

