ABU DABI.— El funcionario emiratí Anwar Gargash sostuvo que cualquier resolución de la guerra entre EE.UU. e Irán debe asegurar el acceso a través del estrecho de Ormuz, y advirtió que un acuerdo que no limite el programa nuclear iraní ni sus misiles y drones abriría la puerta a “un Medio Oriente más peligroso y volátil”.
Gargash, asesor diplomático del presidente de Emiratos Árabes Unidos, señaló en una conferencia el fin de semana que el estrecho de Ormuz —la arteria petrolera más crítica del mundo— no puede ser utilizado como arma, y subrayó que su seguridad no es una moneda de negociación regional, sino un imperativo económico global.
“El estrecho de Ormuz no puede ser tomado como rehén por ningún país”, afirmó Gargash, y agregó que la libertad de navegación en esa vía marítima “debe ser parte integral de cualquier acuerdo para resolver el conflicto, con un compromiso claro al respecto”.
Gargash indicó que Emiratos Árabes Unidos desea el fin de la guerra, pero advirtió contra un alto el fuego que deje sin resolver las causas estructurales de la inestabilidad.
“No queremos ver una escalada mayor, pero tampoco queremos un alto el fuego que no aborde los problemas de fondo que crearían un entorno mucho más peligroso en la región, especialmente el programa nuclear de Irán y los misiles y drones que siguen cayendo sobre nosotros y otros países”, afirmó.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con desatar el “infierno” sobre Teherán si no alcanzaba un acuerdo y reabría el estrecho de Ormuz antes de su plazo del martes. En una publicación en su red Truth Social el domingo, cargada de insultos, Trump advirtió sobre nuevos ataques contra la infraestructura energética y de transporte iraní, lo que críticos consideran podría constituir un crimen de guerra.
Estados Unidos e Israel llevan más de cinco semanas atacando a Irán con misiles y bombardeos aéreos con el objetivo de neutralizar lo que consideran una amenaza inminente vinculada a su programa nuclear, su arsenal de misiles balísticos y su apoyo a milicias aliadas en la región.
Gargash afirmó que Emiratos Árabes Unidos está dispuesto a sumarse a cualquier iniciativa internacional liderada por EE.UU. para asegurar la navegación en el estrecho.
Alrededor de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas licuado transita diariamente por esa vía, pero las acciones de Irán han reducido severamente el tráfico, desatando una crisis energética global.
El conflicto estalló el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel atacaron a Irán tras el fracaso de las negociaciones para alcanzar un acuerdo nuclear. Irán respondió con oleadas de misiles y drones dirigidos contra Israel, bases militares estadounidenses en la región y activos energéticos clave en el Golfo, incluidos aeropuertos, puertos y centros comerciales.
Según funcionarios regionales, Emiratos Árabes Unidos ha sido el país del Golfo más afectado por los ataques iraníes.
Gargash sostuvo que, durante décadas, el peor escenario imaginable para Emiratos era un ataque directo de Irán, y que ese escenario hoy se está materializando. Aun así, afirmó que el país ha mostrado resiliencia y capacidad de respuesta bajo presión.
Indicó que los fundamentos económicos de Emiratos siguen siendo sólidos y que el país está en condiciones de recuperarse, aunque reconoció que ello requerirá esfuerzo.
También señaló que la estrategia de Irán probablemente fortalecerá la alineación en materia de seguridad del Golfo con Washington, consolidando el rol militar de Estados Unidos en la región y ampliando la presencia de Israel. En ese sentido, afirmó que EE.UU. seguirá siendo el principal socio de seguridad de Emiratos y que Abu Dhabi profundizará esa relación a medida que se intensifiquen las amenazas regionales.
Los ataques iraníes contra instalaciones energéticas y rutas marítimas del Golfo son interpretados por funcionarios regionales como un intento deliberado de elevar los costos para los aliados árabes de Washington. Al golpear instalaciones petroleras, puertos y vías estratégicas —incluido el estrecho—, Irán apuesta a que los países del Golfo, afectados por el impacto económico y el contagio regional, presionen a Estados Unidos para frenar su ofensiva.
Esa lógica se apoya en años de esfuerzos del Golfo por equilibrar relaciones con Washington y Teherán, contener tensiones y evitar una confrontación directa. Varios países de la región habían restablecido vínculos diplomáticos con Irán e intentado proteger sus economías de los shocks regionales bajo la premisa de que el diálogo reduciría los riesgos.
Gargash afirmó que el liderazgo iraní está luchando por preservar “el régimen, no el país”, y sostuvo que ningún gobierno normal aceptaría tal nivel de destrucción solo para afirmar que resistió. Aclaró que Emiratos no busca una confrontación con Irán, pero advirtió que es imposible construir confianza bajo el actual gobierno en Teherán.
Finalmente, destacó el apoyo internacional recibido por Emiratos Árabes Unidos, mencionando especialmente a Francia como un socio firme y el respaldo de Washington, en particular en el fortalecimiento de sus capacidades de defensa aérea.

