BUENOS AIRES.— En momentos en que el mundo se encuentra en una crisis del sector petrolero, producto del conflicto en Irán, y las inversiones en desarrollo energético se focalizan en nuevos horizontes, la Argentina pasó a ser uno de los objetivos primarios en lo que respecta a nuevos desembarcos financieros dentro de la exploración y explotación de hidrocarburos.
Sin lugar a dudas, los proyectos energéticos en la cuenca del área denominada Vaca Muerta se han convertido en un campo dentro de la batalla comercial entre la República Popular China y los Estados Unidos.
Dentro de esa disputa de posicionamiento comercial, los activos producto de esta guerra incluyen petróleo, gas y, sobre todo, puertos e hidrovías, estas últimas fundamentales para el desarrollo de dichas inversiones. En palabras de Darío Rodríguez, presidente de Nequén SA, una de las principales empresas de logística de la región, se estaría visualizando una escalada de operaciones comerciales tanto de firmas chinas como norteamericanas en el sector. Los proyectos mineros y energéticos han sido, durante este último mes, objeto de consulta permanente por parte de nuevos jugadores.
Por otro lado, Emiliano Guerrero, quien preside la Fundación Minera Argentina (FMA), aseguró en exclusiva para GMB que las consultas tanto desde China como desde los Estados Unidos están requiriendo información sobre activos mineros sobre todo los relacionados con litio, tierras raras y uranio, con un crecimiento exponencial.
A criterio de Guerrero, los Estados Unidos estarían ganando posiciones en este campo de disputa, en parte debido a la preferencia de distintos referentes del ámbito energético por inversiones occidentales.
La histórica relación del sector con fondos de inversión estadounidenses y, por otro lado, las gestiones diplomáticas llevadas a cabo por el embajador norteamericano en la Argentina, Peter Lamelas, han impulsado una avanzada occidental que no se observaba desde hace décadas.

En ese contexto, el perfil de Puerto Quequén empezó a correrse de su eje tradicional. La terminal, históricamente vinculada a la exportación de granos, sumó una operatoria atípica que la conecta de manera directa con la cadena logística del desarrollo energético de Vaca Muerta.
En las últimas horas se completó la descarga de un cargamento de gran porte transportado por el buque MV BBC ODESA. Se trató de 12 anclas y 12 cadenas de dimensiones extraordinarias, cuya manipulación exigió una logística específica: desde el desembarco hasta el traslado y posterior acopio en el área portuaria.
La operación demandó planificación técnica y coordinación operativa desde el inicio de la jornada, con un despliegue poco habitual para el tipo de cargas que maneja el puerto.
El proceso estuvo liderado por Nequén S.A, que destacó la ejecución en tiempo y forma y la articulación entre los distintos actores involucrados. La maniobra implicó no solo capacidad técnica, sino también sincronización entre organismos públicos, empresas privadas y sindicatos que intervinieron en cada etapa del movimiento de las piezas.
El destino final del equipamiento explica la relevancia de la operación. Las anclas y cadenas serán utilizadas en la instalación de una monoboya en Punta Colorada, como parte del proyecto VMOS (Vaca Muerta Oil Sur). Se trata de una obra clave para la infraestructura energética, orientada a potenciar la evacuación de producción hidrocarburífera desde la cuenca neuquina hacia mercados internacionales.
Así, la participación de Puerto Quequén no es menor. La operatoria lo posiciona como un eslabón logístico dentro de un circuito de alto valor agregado, que excede el esquema agroexportador y lo integra a proyectos vinculados a la energía. La capacidad de recibir, manipular y almacenar cargas especiales abre una ventana para diversificar su matriz operativa.
Además del impacto estratégico, la actividad generó efectos en la economía local. La descarga movilizó empleo directo e indirecto, con participación de gremios como los vinculados a la estiba y al ámbito marítimo, junto a empresas de servicios logísticos. También intervinieron organismos como el Consorcio de Gestión del puerto, la Aduana y la Prefectura Naval Argentina, que supervisaron y facilitaron el desarrollo de la operación.
El movimiento se da en un contexto donde la logística empieza a jugar un rol cada vez más determinante en el desarrollo de Vaca Muerta. La necesidad de infraestructura para transportar insumos y evacuar producción obliga a ampliar la red de nodos operativos, y en ese esquema, puertos con capacidad de adaptación pueden ganar protagonismo.

Para Puerto Quequén, el desafío no es menor. Incorporar este tipo de cargas implica sostener estándares técnicos y operativos más exigentes, pero también abre la puerta a captar nuevos flujos vinculados al sector energético. La experiencia reciente funciona como prueba de capacidad: muestra que el puerto puede operar fuera de su especialización histórica y adaptarse a demandas logísticas más complejas.
Así, más allá del resultado puntual, la operación deja una señal de fondo. El puerto empieza a posicionarse como una alternativa dentro del sistema logístico que acompaña el crecimiento energético del país, con potencial para ampliar su rol en los próximos años si logra consolidar este tipo de operatorias.
La disputa comercial entre ambos países derivó en una lógica de “guerra de guerrillas”, en la que buscan ganar posiciones de forma incremental dentro de estos sectores, con cada activo energético, portuario y minero convertido en un objetivo estratégico para distintos grupos económicos.

