PEKÍN.— China acelera sus esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra con Irán, moviéndose en una delicada cuerda floja mientras se prepara para una cumbre el próximo mes con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sin alienar a Teherán.
El encuentro de mediados de mayo entre el presidente Xi Jinping y Trump está moldeando el enfoque de Beijing frente al conflicto en Medio Oriente. Al mismo tiempo, el mayor importador mundial de crudo —dependiente en un 50% del suministro de la región— busca proteger sus fuentes de energía, según analistas.
La estrategia moderada de China le permitió mantener suficiente influencia en canales informales, al punto que Trump atribuyó a Beijing un rol en acercar a Irán a las negociaciones de paz del fin de semana pasado en Pakistán.
“Han escuchado al presidente Trump mencionar repetidamente cómo los chinos hablaron con los iraníes”, señaló Eric Olander, editor jefe del China-Global South Project. “Eso los coloca dentro del ámbito de negociación, aunque no necesariamente sentados en la mesa”.
Considerando a Trump como un líder transaccional y receptivo a gestos políticos, China busca avanzar en sus propios objetivos —como comercio y su postura sobre Taiwán— durante la cumbre, según fuentes cercanas al pensamiento del gobierno chino. La estrategia dominante en Beijing es “halagarlo, desplegar una recepción de alfombra roja y preservar la estabilidad estratégica”.
El Ministerio de Relaciones Exteriores chino no respondió consultas sobre su diplomacia previa a la cumbre, que sería la primera visita de un presidente estadounidense en ocho años. Trump indicó que se realizará el 14 y 15 de mayo.
Ante el bloqueo naval estadounidense a puertos iraníes —una amenaza creciente—, China intensificó su actividad diplomática pero evitó criticar abiertamente la estrategia de Washington, buscando que la cumbre se desarrolle sin sobresaltos.
Xi rompió el silencio esta semana con un plan de paz de cuatro puntos que propone respeto a la coexistencia pacífica, la soberanía nacional, el derecho internacional y un equilibrio entre desarrollo y seguridad.
Luego de que Trump advirtiera que “todo Irán podría ser eliminado en una noche”, la vocera de la cancillería china, Mao Ning, evitó una condena directa y se limitó a expresar “profunda preocupación”, instando a todas las partes a contribuir a la desescalada.
El canciller Wang Yi mantuvo cerca de 30 llamadas y reuniones con pares internacionales en busca de un alto el fuego, mientras que el enviado especial Zhai Jun recorrió cinco capitales del Golfo y del mundo árabe.
Xi presentó su plan de paz en una reunión con el príncipe heredero de Abu Dhabi, en un intento por reforzar vínculos con rivales de Irán mientras empuja a Teherán hacia el diálogo.
Aun así, algunos analistas sostienen que Irán necesita más a China que viceversa, lo que le da a Beijing margen para presionar por una tregua sin comprometer su relación con Washington.
“El resultado ideal para China es mantener vínculos sin condiciones con países antioccidentales como Irán, pero al mismo tiempo preservar la posibilidad de un entendimiento con Estados Unidos”, explicó Drew Thompson, del S. Rajaratnam School.
Sin embargo, la capacidad de China para influir directamente es limitada por su falta de presencia militar en la región, lo que reduce su poder de respaldo más allá de la diplomacia.
Algunos observadores incluso consideran que la intensa actividad diplomática china tiene más de escenificación que de impacto real. Según Patricia Kim, de Brookings, Beijing no mostró interés en actuar como garante de un alto el fuego, prefiriendo mantenerse al margen mientras Estados Unidos asume el peso de la presión.
Cumbre con foco económico y bajo alcance político
De cara al encuentro con Trump, China podría comprometerse a comprar aviones de Boeing —en lo que sería uno de los mayores pedidos de la historia—, además de incrementar compras agrícolas.
Los analistas anticipan una cumbre de alcance limitado, centrada en temas concretos y evitando cuestiones estructurales como regulación de inteligencia artificial, acceso a mercados o sobrecapacidad industrial.
“No hay ninguna posibilidad de que China alcance un gran acuerdo integral con Estados Unidos”, concluyó Scott Kennedy, del Center for Strategic and International Studies.

