BOGOTÁ.— El candidato de derecha Abelardo De La Espriella obtuvo una ajustada victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas este domingo en Colombia, según el preconteo inicial de los votos.
Los electores apostaron por sus promesas de mano dura contra la delincuencia —respaldadas por el presidente estadounidense Donald Trump— y de reactivación económica.
Con cerca del 100% de las mesas escrutadas por la Registraduría Nacional, De La Espriella alcanzó el 49,66% de los sufragios, mientras que su rival, el senador Iván Cepeda, se situó en el 48,70%, quedando rezagado por una diferencia aproximada de 250.000 votos.
Cepeda, de 63 años, se había comprometido a dar continuidad a las políticas del mandatario saliente Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda en la historia del país. Su agenda incluía subsidios pensionales estatales para los sectores vulnerables, reformas laborales respaldadas por los sindicatos, una moratoria a nuevos proyectos petroleros y el avance en los diálogos de paz con grupos armados.
Por el contrario, De La Espriella culpó al gobierno de Petro del deterioro económico y de seguridad, denunciando la expansión de los grupos ilegales. El candidato vencedor prometió poner fin a las negociaciones con guerrillas y bandas criminales, impulsar el sector de hidrocarburos, bajar impuestos y reducir el tamaño del aparato estatal hasta en un 40%. No obstante, matizó que mantendrá medidas sociales populares, como el reciente incremento del 23% al salario mínimo decretado por la actual administración.
«Gobernaré para todos los colombianos, tanto para los que votaron por mí como para los que eligieron la otra opción», declaró De La Espriella ante una multitud de simpatizantes en la ciudad costera de Barranquilla, donde se comprometió a respetar los derechos de la ciudadanía.
Previo a su discurso, el presidente electo celebró una llamada de felicitación de Donald Trump, quien le había manifestado su apoyo público durante la campaña. De La Espriella posee también las nacionalidades estadounidense e italiana, y cuenta con residencias en múltiples países.
El estrecho margen de la victoria, inferior a un punto porcentual, obligará previsiblemente a De La Espriella a moderar sus propuestas para recabar apoyos en un Congreso fragmentado. El partido de Cepeda, el Pacto Histórico, mantiene las bancadas más numerosas tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, aunque ninguna fuerza política cuenta con mayoría absoluta.
De La Espriella, un abogado sin experiencia previa en cargos públicos que se ha proyectado como un empresario exitoso, deberá gestionar además los altos niveles de deuda pública del país. Una reciente investigación del medio local La Silla Vacía reveló que varias de sus empresas han sido disueltas o registran pérdidas financieras, siendo su firma de abogados su unidad de negocio más rentable.
Pese a los cuestionamientos, los principales gremios empresariales —incluyendo la Cámara de Comercio Colombo-Americana, la Asociación Colombiana de Minería y la asociación bancaria— felicitaron formalmente al ganador. Tras conocerse los resultados oficiales, simpatizantes en barrios de clase media y alta de Bogotá y Medellín salieron a festejar con banderas, caravanas de vehículos y fuegos artificiales.
De los 41,4 millones de colombianos habilitados para votar, acudieron a las urnas más de 26,3 millones. Asimismo, el voto en blanco sumó unos 427.000 sufragios, de acuerdo con los datos del organismo electoral.
Desde Bogotá, Cepeda informó a sus seguidores que esperará el escrutinio definitivo voto a voto, tras anunciar que su campaña impugnará los resultados de aproximadamente 33.000 de las 122.000 mesas de votación. El líder de izquierda enfatizó que su movimiento representa una fuerza política mayoritaria que debe ser tomada en cuenta: «Estamos abiertos al diálogo y dispuestos a lograr consensos, siempre que sean respetuosos, genuinos y se reflejen en acciones que beneficien a la nación y preserven los avances históricos logrados».
La legislación colombiana estipula que el escrutinio final verificado, bajo la supervisión de notarios y jueces, es el único con validez jurídica. Este proceso se encontraba en su fase final de consolidación en la noche del domingo.
Mientras que los votantes de De La Espriella priorizaron la seguridad ante el aumento de la extorsión y el narcotráfico, los sectores afines a Cepeda expresaron su temor de que la retórica belicista del nuevo mandatario reactive con fuerza el conflicto armado que golpea al país desde hace más de 60 años.
GIRO POLÍTICO EN LA REGIÓN
El triunfo de De La Espriella consolida una tendencia de giro a la derecha en Sudamérica y el Caribe, sumándose a las recientes victorias de mandatarios de corte conservador en Chile, Argentina, Costa Rica, Bolivia y Ecuador. En Perú, el escrutinio de los comicios del pasado 7 de junio sitúa a la derechista Keiko Fujimori con ventaja para alcanzar la presidencia tras tres intentos fallidos.
La campaña estuvo marcada por fuertes niveles de polarización. De La Espriella acusó a Cepeda y a Petro de connivencia con la criminalidad, señalamientos que la oposición rechazó tajantemente señalando las cifras récord de incautación de cocaína del actual gobierno.
Por su parte, la izquierda criticó el historial profesional de De La Espriella como abogado de figuras vinculadas a paramilitares y casos de corrupción internacional, como el empresario Alex Saab. El presidente electo ha defendido que sus relaciones profesionales se enmarcaron estrictamente en el ejercicio de la ley.
El resultado electoral se alinea con la estrategia de la administración Trump de incrementar la influencia estadounidense en la región mediante iniciativas antinarcóticos como el «Escudo de las Américas». El respaldo explícito de Trump a De La Espriella había sido criticado por el ala demócrata del Congreso estadounidense, pero el mandatario norteamericano insistió este mes en que el resultado en Colombia era «crucial para el futuro de la relación bilateral».

