TOKIO — Las autoridades financieras de Japón mantuvieron este lunes la incertidumbre en los mercados sobre una posible intervención cambiaria, en medio de una falta de señales claras que sugiere un potencial cambio en su estrategia de comunicación.
La ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, declaró que Tokio «responderá adecuadamente a los movimientos de las divisas en cualquier momento», reiterando una frase que las autoridades utilizan de forma rutinaria independientemente del valor del yen.
Tras estas declaraciones, el debilitado yen retrocedió hasta las 161,7 unidades por dólar, quedando muy cerca del mínimo de dos años registrado la semana pasada. Una caída más allá de las 161,96 unidades situaría a la moneda japonesa en su nivel más bajo desde 1986.
Los inversores también permanecen a la expectativa de si Atsushi Mimura, el principal diplomático cambiario del país, se pronunciará al respecto. A diferencia de Katayama, quien ofrece conferencias de prensa regulares, Mimura interviene con menos frecuencia, por lo que el mercado interpreta sus comentarios como señales de política monetaria más deliberadas.
Mimura ha mantenido el silencio público desde principios de mayo, poco después de que Japón vendiera dólares en el mercado para apuntalar el yen por primera vez en casi dos años. Horas antes de aquella operación, advirtió que se acercaba el momento de tomar «medidas decisivas», calificándolo como una «advertencia final» para los mercados. Dos fuentes gubernamentales señalaron que dicha advertencia sigue vigente, lo que subraya la posibilidad de una intervención repentina.
Analistas sugieren que el gobierno podría estar modificando intencionadamente su enfoque comunicativo. Los mensajes previos de Mimura, altamente previsibles, permitieron a los especuladores deshacer sus posiciones cortas en yenes de forma anticipada, lo que amortiguó el impacto real de la intervención.
«Es probable que algunos operadores especulativos lograran salir sin sufrir pérdidas, por lo que la próxima intervención podría ejecutarse bajo el mayor factor sorpresa posible», explicó Shota Ryu, estratega de divisas en Mitsubishi UFJ Morgan Stanley Securities. Añadió que, ante la falta de urgencia en los discursos oficiales, el mercado podría verse tentado a presionar el yen a la baja, aunque persiste una «fuerte cautela ante una posible intervención».
Las posiciones cortas netas de carácter especulativo sobre el yen aumentaron a 145.818 contratos, según datos de la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos (CFTC) publicados el viernes, alcanzando su nivel más alto desde julio de 2024.
Yuji Saito, asesor ejecutivo de SBI FX Trade, apuntó que el cambio de expectativas hacia un endurecimiento de los tipos de interés en Estados Unidos, sumado a la renovada incertidumbre en Oriente Medio que encarece el petróleo, ha dificultado que los inversores reduzcan sus posiciones largas en dólares sin una amenaza de intervención inminente. «Esto podría, en última instancia, amplificar el impacto de cualquier intervención, ya que las autoridades actuarían mientras las posiciones siguen estando muy expuestas», afirmó.
La semana pasada, el yen se depreció hasta las 161,8 unidades por dólar, borrando por completo las ganancias obtenidas tras la ronda de intervenciones que comenzó el 30 de abril. Tokio destinó una cifra récord de 11,7 billones de yenes (72.440 millones de dólares) a intervenir en los mercados de divisas entre finales de abril y principios de mayo.
La persistente debilidad del yen está elevando los costes de importación y avivando las presiones inflacionarias. Al mismo tiempo, el choque energético derivado de las tensiones en Oriente Medio ha encarecido el combustible, lo que llevó al banco central a advertir sobre el riesgo de quedar rezagado ante la inflación.
En este sentido, el vicegobernador del Banco de Japón, Ryozo Himino, declaró este lunes ante el Parlamento que la inflación podría superar el objetivo del 2% fijado por la institución, alertando nuevamente sobre el coste económico de retrasar la subida de los tipos de interés.

