BUERGENSTOCK — Funcionarios de Estados Unidos e Irán lograron un «progreso alentador» en la primera ronda de conversaciones celebrada en Suiza, la cual concluyó en las primeras horas del lunes, informaron los mediadores. No obstante, persiste la tensión en torno a la situación en el Líbano y el estrecho de Ormuz.
Los países mediadores, Pakistán y Qatar, señalaron que las partes acordaron una hoja de ruta hacia un acuerdo final que ponga fin a las hostilidades en un plazo de 60 días. Esto ocurre a pesar de un inicio tenso tras el nuevo bloqueo del estrecho por parte de Teherán y las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de reanudar los ataques contra Irán.
Según las fuentes, ambas delegaciones pactaron un mecanismo para detener los combates en el Líbano entre Israel, aliado de EE. UU., y las milicias de Hezbolá, respaldadas por Irán. Asimismo, abrieron una línea de comunicación directa para garantizar el tránsito seguro de buques comerciales por el estrecho de Ormuz, una ruta de suministro global clave para el petróleo y el gas natural licuado.
Las conversaciones técnicas continuarán durante el resto de la semana en la estación de montaña suiza de Buergenstock, de propiedad qatarí, detalló el comunicado conjunto.
A través de sus redes sociales, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmó que Teherán aseguró exenciones para sus exportaciones petroleras y petroquímicas, la liberación de una parte de sus activos congelados y la puesta en marcha de un plan de reconstrucción y desarrollo para Irán.
Los precios del petróleo, que habían subido con fuerza cuando Teherán inició el bloqueo en Ormuz —lo que provocó un contrabloqueo naval de EE. UU. a los puertos iraníes—, cayeron tras el anuncio a niveles no vistos desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero, desencadenadas por ataques conjuntos de EE. UU. e Israel contra Irán.
Tras el comunicado de este lunes, el crudo de referencia global Brent cotizaba justo por debajo de los 80 dólares por barril a las 08:15 GMT ante el aliciente de un mercado global más abastecido.
El vicepresidente de EE. UU., JD Vance, comenzó las conversaciones con los funcionarios iraníes el domingo, bajo los términos del memorando de entendimiento (MOU) alcanzado la semana pasada para extender el frágil alto el fuego por al menos otros 60 días. Las discusiones se prolongaron hasta la madrugada del lunes.
Antes del inicio oficial, la cadena Fox News reportó que Trump advirtió a los funcionarios iraníes que «se quedarían sin país» si intentaban cerrar el estrecho de nuevo, reiterando la amenaza de que EE. UU. podría tomar el control de la vía marítima y cobrar sus propios peajes.
Fuentes de ambas delegaciones ofrecieron versiones contradictorias sobre el desarrollo del encuentro.
La agencia de noticias semioficial iraní Tasnim, citando a una fuente informada, reportó que la delegación de Irán se negó a regresar a la mesa de negociación tras difundirse las amenazas de Trump, manteniendo el contacto solo a través de los mediadores. Según esta versión, Teherán supeditó el avance en la agenda nuclear al cumplimiento previo de otros puntos del memorando, como la liberación de fondos y las exenciones al comercio de crudo.
Por el contrario, un diplomático estadounidense involucrado en las conversaciones desmintió esa postura a Reuters: «Los iraníes nunca se retiraron y siguen aquí reunidos negociando entrada la noche. Hemos tratado el tema del estrecho, el Líbano, asuntos nucleares y los detalles para implementar el memorando».
El acuerdo estipula la reapertura total del estrecho de Ormuz y el fin de las hostilidades, incluidas las del Líbano, donde Israel ha mantenido los bombardeos mientras Hezbolá continúa disparando contra objetivos israelíes. Irán sostiene que EE. UU. ha incumplido el compromiso de frenar la guerra en territorio libanés.
Durante el encuentro, Vance restó importancia al impacto de la violencia en el Líbano y se mostró optimista: «Estas cosas siempre son un poco complejas», declaró a la prensa, añadiendo que Trump «nos ha pedido pasar página para transformar nuestra relación con el pueblo de Irán».
En el plano logístico, tras el levantamiento del bloqueo marítimo estadounidense, un segundo buque de contenedores atracó este lunes en el puerto de Shahid Rajaee en Bandar Abbas para comenzar las tareas de carga, confirmó la Organización de Puertos y Navegación de Hormozgán.
A pesar del anuncio de una tregua el pasado viernes, el fin de los combates en el Líbano sigue sin materializarse. Irán argumentó que esta falta de garantías motivó el cierre del estrecho el sábado. Los datos de la firma de análisis Kpler registraron el paso de solo cinco buques el domingo, una reducción drástica frente a los 26 del día anterior, aunque la cifra podría excluir navíos que navegan con los transpondedores apagados.
No obstante, el domingo se perfiló como la jornada más pacífica en el Líbano en semanas, sin reportes de ataques de envergadura al caer la noche.
Por su parte, el presidente israelí, Isaac Herzog, declaró este lunes que Israel no se opone a una salida diplomática a la guerra con Irán, pero condicionó cualquier pacto a que Teherán no pueda desviar los fondos recibidos hacia fines militares o para el financiamiento de sus milicias aliadas en la región.

