TOKIO.- El número de víctimas fatales por el terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el sur de Japón aumentó a 13, mientras los equipos de emergencia continúan buscando sobrevivientes entre los escombros de edificios colapsados y las autoridades mantienen la alerta por posibles réplicas.
Uno de los principales operativos se desarrolla en un centro comercial cercano a la ciudad de Kumamoto, donde una explosión ocurrida poco más de una hora después del sismo provocó el derrumbe parcial del edificio.
Los rescatistas lograron extraer a ocho personas de entre los escombros, aunque tres de ellas fallecieron. Otras tres personas que trabajaban en el establecimiento continúan desaparecidas, según informó el operador del centro comercial Aeon.
Las autoridades investigan si la explosión fue provocada por una fuga de gas. Los equipos de rescate informaron haber detectado olor a gas en el interior del edificio, aunque el origen del incidente aún no fue determinado.
«Es una carrera contra el tiempo», afirmó la primera ministra Sanae Takaichi, quien aseguró que el Gobierno desplegará todos los recursos disponibles para localizar a las personas atrapadas.
Además de los 13 fallecidos, las autoridades informaron que cinco personas permanecen en paro cardíaco, al menos ocho resultaron gravemente heridas y decenas más reciben atención médica en distintos hospitales.
Otro de los accidentes más graves ocurrió en una planta de Nippon Paper Industries, donde el derrumbe de una chimenea causado por el terremoto provocó la muerte de cinco trabajadores y dejó otros dos heridos.
En la prefectura de Kumamoto, unas 260.000 personas recibieron la orden de trasladarse a centros de evacuación.
La policía informó haber recibido 386 llamados de emergencia, entre ellos reportes por edificios derrumbados, personas atrapadas y daños en infraestructura.
El epicentro del sismo se ubicó unos 20 kilómetros al sur de la ciudad de Kumamoto, en la isla de Kyushu, y fue seguido por más de 100 réplicas durante las horas posteriores.
En varias localidades se registraron viviendas con techos destruidos, edificios colapsados, rutas agrietadas y puentes dañados, incluido uno que se derrumbó parcialmente sobre el río Kumagawa.
Las autoridades advirtieron que existe riesgo de nuevos terremotos de gran intensidad durante aproximadamente una semana, además de posibles deslizamientos de tierra.
Más de 36.000 hogares continúan sin suministro eléctrico y numerosas zonas permanecen sin acceso al servicio de agua potable, mientras las temperaturas alcanzan los 34°C, lo que aumenta el riesgo de golpes de calor entre la población afectada.
El impacto también alcanzó al sistema sanitario.
Algunos hospitales cercanos al epicentro quedaron sin electricidad y suspendieron parcialmente su actividad tras recibir un elevado número de heridos, mientras otros dejaron de admitir nuevos pacientes por falta de capacidad.
El terremoto también obligó a interrumpir temporalmente los servicios de trenes de alta velocidad y provocó lesiones entre algunos pasajeros.
En el sector industrial, varias compañías suspendieron operaciones en la región, entre ellas Renesas Electronics, Sony, Tokyo Electron y Honda.
Por su parte, Toyota anunció la paralización de tres plantas ubicadas fuera de la prefectura de Kumamoto hasta el viernes debido al impacto sobre sus proveedores.
La taiwanesa TSMC, el mayor fabricante mundial de chips por contrato, evacuó preventivamente a su personal y luego comenzó a reanudar gradualmente la producción.
Japón se encuentra sobre el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas de mayor actividad sísmica del mundo, donde se registra aproximadamente el 20% de los terremotos de magnitud 6 o superior que ocurren a nivel global.
Hace diez años, otro terremoto de gran magnitud en Kumamoto dejó 275 muertos, miles de heridos y severos daños en edificios históricos, incluido el emblemático castillo de la ciudad, que volvió a sufrir daños tras el sismo de esta semana.

