SÍDNEY — Australia anunció este lunes que avanzará con un endurecimiento de sus leyes de control de armas tras el ataque más grave en casi 30 años, en el que la policía acusa a un padre y a su hijo de haber matado a 15 personas durante una celebración judía en la playa de Bondi, en Sídney.
El país comenzó a llorar a las víctimas del tiroteo, que reavivó el debate sobre si el actual régimen de control de armas —uno de los más estrictos del mundo— necesita ser revisado. Según la policía, el principal sospechoso contaba con una licencia de armas desde 2015 y tenía registradas seis armas de fuego.
El primer ministro Anthony Albanese afirmó que su gabinete acordó reforzar la legislación y avanzar en la creación de un registro nacional de armas, con foco en aspectos como la cantidad de armas permitidas por licencia y la duración de esas autorizaciones.
“Las circunstancias de las personas pueden cambiar. La gente puede radicalizarse con el tiempo. Las licencias no deberían ser perpetuas”, dijo Albanese antes de la reunión del gabinete.
De los dos atacantes, el padre, de 50 años, murió en el lugar, elevando a 16 el número total de fallecidos, mientras que su hijo, de 24, se encuentra en estado crítico en el hospital, informó la policía. Unas 40 personas fueron hospitalizadas, entre ellas dos agentes en estado grave pero estable. Las víctimas tenían entre 10 y 87 años.
Las autoridades no difundieron los nombres de los sospechosos, aunque medios locales como la ABC los identificaron como Sajid Akram y su hijo Naveed Akram. El ministro del Interior, Tony Burke, señaló que el padre había llegado a Australia en 1998 con una visa de estudiante, mientras que el hijo nació en el país.
Videos del lugar mostraron a los atacantes utilizando armas que parecían ser un rifle de cerrojo y una escopeta. Según ABC News, en el vehículo de los sospechosos se hallaron dos banderas del grupo Estado Islámico, aunque la policía no confirmó oficialmente ese dato.
Albanese indicó que las medidas en estudio incluyen límites a las licencias abiertas, restricciones a la cantidad y tipo de armas que puede poseer una persona —incluidas modificaciones— y permisos reservados exclusivamente para ciudadanos australianos.
El ataque, que duró unos diez minutos, provocó el pánico entre unas 1.000 personas que participaban de un evento de Janucá en la playa, quienes huyeron por la arena y las calles cercanas.
Un transeúnte, Ahmed al Ahmed, fue captado en video cuando redujo y desarmó a uno de los atacantes. Fue herido de bala en dos ocasiones y debió ser operado. Su acción fue destacada como heroica y una campaña de recaudación superó el millón de dólares australianos en su apoyo.
Este lunes, la playa de Bondi amaneció desierta y con un clima de recogimiento. Decenas de personas dejaron flores en un memorial improvisado con banderas de Australia e Israel, mientras fuerzas de seguridad patrullaban la zona.
“Lo que vimos ayer fue un acto de puro mal, un acto de antisemitismo, un acto de terrorismo”, dijo Albanese tras rendir homenaje a las víctimas. Líderes mundiales, entre ellos el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente francés, Emmanuel Macron, enviaron mensajes de condolencias.
El ataque se produce en medio de una escalada de incidentes antisemitas en Australia desde el inicio de la guerra en Gaza en octubre de 2023. Los tiroteos masivos son poco frecuentes en el país, y el último de magnitud comparable ocurrió en 1996, cuando un atacante mató a 35 personas en Port Arthur, en Tasmania.

