EUROPA.— Las bolsas mundiales se mantuvieron cerca de niveles récord este viernes y se encaminan a su tercera semana consecutiva de subas, mientras que los precios del petróleo se mantuvieron por debajo de los u$s 100 por barril, a la espera de un fin de semana clave que podría abrir la puerta a una resolución cercana del conflicto con Irán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su confianza en que pronto se alcanzará un acuerdo para poner fin a la guerra y pidió al grupo Hezbollah, alineado con Teherán, que respete la tregua de 10 días entre Líbano e Israel.
Trump indicó que una nueva reunión entre negociadores de Estados Unidos e Irán podría concretarse durante el fin de semana.
Los inversores han reaccionado con rapidez a cualquier señal de distensión este mes, pese a que el estrecho de Ormuz —por donde transita cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas— continúa en gran medida cerrado.
Ese optimismo mantuvo los precios del crudo por debajo de los u$s 100 por barril, aunque aún se ubican por encima de los niveles previos a la guerra. El Brent cayó alrededor de 1% hasta los u$s 98,5, mientras que el WTI retrocedió 1,2% hasta los u$s 89,1.
En renta variable, el índice global de MSCI, que se había desplomado en marzo por la guerra, alcanzó un máximo histórico el jueves y acumula una suba del 8,5% en lo que va de abril.
“El debate es si esto subió demasiado rápido”, señaló Ben Laidler, jefe de estrategia macro y de acciones de Bradesco BBI. “Pero eso pierde de vista lo central: los inversores miran hacia adelante. Las valuaciones relativas son atractivas, las ganancias siguen siendo sólidas y los eventos geopolíticos suelen ser oportunidades de compra”.
Para que el rally continúe, advirtió, será necesario validar el movimiento con avances concretos en la desescalada del conflicto con Irán —que presionen a la baja al petróleo— y con resultados corporativos sólidos del primer trimestre.
El inicio de la temporada de balances en Estados Unidos fue en general positivo, aunque el foco del mercado estuvo en Netflix, que cayó 9,6% en el premarket tras proyectar ganancias por acción para el segundo trimestre por debajo de lo esperado.
Los movimientos en los principales índices fueron más moderados, con operadores evitando tomar grandes posiciones antes de un fin de semana clave en el que los mercados permanecerán cerrados.
En Europa, el STOXX 600 mostró leves avances, mientras que los futuros del S&P 500 también operaron con subas marginales. En Asia, las acciones recortaron durante la jornada, aunque igualmente cerraron la semana con ganancias.
Bonos rezagados y dudas sobre tasas
Los mercados de deuda soberana recuperaron parte del terreno perdido, pero mucho menos que las acciones. Los inversores redujeron las expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal este año, en comparación con el escenario previo a la guerra, y siguen considerando subas de tasas por parte del Banco Central Europeo.
El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años se mantuvo estable en torno al 4,31%, por debajo de los picos de fines de marzo (cerca del 4,5%), pero aún por encima de los niveles previos al conflicto (alrededor del 4%).
El rendimiento del Bund alemán a 10 años se ubicó en 3,03%, también por debajo de sus máximos recientes, aunque unos 40 puntos básicos por encima de los niveles de fines de febrero.
Para Andrew Chorlton, CIO de renta fija pública en M&G, lo más llamativo de las últimas semanas es la rapidez con la que los mercados dejaron de lado el conflicto y el shock energético.
“Hay una fuerte divergencia entre lo que advierten los policymakers sobre los riesgos y lo que el mercado está priceando”, señaló. “Eso luce algo complaciente: es poco probable que no haya una prima de riesgo adicional, ya sea en crecimiento o en inflación”.
El dólar, que se había fortalecido en marzo por la demanda de activos de refugio, perdió ese impulso. El euro cotizó en u$s 1,1782, cerca de máximos de siete semanas.
El yen se debilitó levemente hasta 159,1 por dólar, tras declaraciones del gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, que no dieron señales claras sobre una próxima suba de tasas.
El oro se mantuvo estable en torno a los u$s 4.789 la onza.

