LIMA— La conservadora Keiko Fujimori retomó una ventaja milimétrica en el tramo final de la reñida segunda vuelta presidencial de Perú, impulsada por el fuerte respaldo de los peruanos en el extranjero, lo que la coloca a un paso de ganar la jefatura de Estado.
La candidata pro-mercado y de mano dura contra el crimen cuenta con el 50.001% de los votos, superando por un margen mínimo al congresista de izquierda Roberto Sánchez, tras haberse escrutado el 98.2% de las actas.
Menos de 534 votos separan a ambos aspirantes, pero los expertos señalan que la tendencia es probablemente irreversible, incluso si Sánchez retoma el liderazgo de forma temporal. Esto se debe, en parte, a que gran parte de las boletas pendientes de conteo provienen del exterior, donde Fujimori se impone por una amplia diferencia.
«El margen va a ser muy estrecho», afirmó Guillermo Loli, director senior de la encuestadora Ipsos Perú, pero Sánchez «ya no tiene muchas vías para dar la pelea».
Las autoridades electorales también revisan actas impugnadas que podrían representar cerca de medio millón de votos, la mayoría de ellos en la capital, Lima, donde Fujimori cuenta con más del 60% de apoyo. La resolución de estos votos en disputa podría tardar semanas, por lo que no se espera un cómputo oficial definitivo hasta julio.
Tras quedar en segundo lugar en las últimas tres elecciones presidenciales, la hija del fallecido exmandatario Alberto Fujimori podría asumir uno de los cargos públicos más volátiles del mundo; Perú ha tenido nueve presidentes en la última década. Su victoria se sumaría a la lista de líderes de derecha que han ascendido en América Latina con el respaldo de Donald Trump, como el chileno José Antonio Kast, el ecuatoriano Daniel Noboa y el boliviano Rodrigo Paz.
El próximo presidente de Perú asumirá el cargo el próximo mes para un mandato de cinco años al frente de la nación rica en cobre. Sin embargo, con un resultado electoral tan ajustado, es poco probable que las tensiones políticas se disipen pronto, según señaló en una nota Eileen Gavin, analista principal para las Américas de la consultora de riesgo Verisk Maplecroft.
«La legitimidad de quien asuma el cargo el 28 de julio será fuertemente cuestionada, y el ambiente político interno del país, febril y polarizado, seguirá sin resolverse», advirtió.

