BELFAST.— La ciudad de Belfast y poblaciones vecinas del norte de Irlanda vivieron la segunda noche consecutiva de disturbios protagonizados por jóvenes, en protesta por el apuñalamiento el lunes de una persona a manos de un inmigrante sudanés que está detenido.
Según los medios británicos e irlandeses, la policía utilizó cañones de agua para dispersar a los manifestantes en Sandyknowes, en las afuera de Belfast, después de que se congregaran unas 200 personas y lanzaran piedras y botellas de vidrio contra la policía que trataba de contenerlos.
Los manifestantes también lanzaron ladrillos contra las fuerzas del orden e incendiaron al menos un contenedor de basura, informó la policía. Un camión de limpieza también fue incendiado.
El portal Belfast Live asegura que la multitud que se enfrentó a la policía trataba de llegar con intención hostil al Hotel Chimney Court, lugar donde suelen alojarse los inmigrantes a la espera de que se resuelva su solicitud de asilo político.
La Policía de Irlanda del Norte había alertado horas antes de que se han compartido datos de contacto y señalado viviendas donde habitan inmigrantes, incitando a nuevas protestas, tras haber recibido llamadas de familias, propietarios, vecinos y otros miembros de la comunidad local «que están angustiados como consecuencia de esta actividad irresponsable».
Otro lugar donde se reprodujeron los desórdenes fue en Newtownabbey, donde grupos de jóvenes encapuchados y vestidos de negro lanzaron todo tipo de objetos a la policía que había levantado una barrera para impedirles el paso.
Varios sectores de las ciudades de Derry y Stormont también fueron escenario de protestas y desórdenes, con neumáticos quemados en las calles.

