BEIRUT.- El Líbano, altamente endeudado, ha excedido su presupuesto para 2018 y las autoridades están tomando medidas para asegurarse de que el estado pueda seguir financiándose a sí, mismo mientras los políticos luchan por formar un nuevo gobierno, dijo el miércoles el ministro de Finanzas Ali Hassan Khalil.
Más de seis meses después de las elecciones parlamentarias, el primer ministro designado, Saad Hariri, ha chocado contra un muro en sus esfuerzos por formar un gobierno de unidad nacional cuando las facciones políticas se disputan los cargos en un nuevo gabinete. Los políticos han advertido que existe un riesgo de crisis económica si un nuevo gobierno no se forma pronto.
Khalil anunció que el gobierno había gastado más de lo presupuestado para este año, para cubrir los crecientes costos de la salud, la electricidad, la eliminación de basura y el aumento de los salarios del sector público. Igualmente, agregó, el Líbano continuará cumpliendo con sus obligaciones. “El Líbano está comprometido a pagar todas sus deudas y la deuda. Esto es algo a lo que nos hemos acostumbrado en el pasado y continuaremos haciéndolo en el próximo período», aseguró.
El Líbano tiene la tercera relación más alta del mundo entre la deuda y el PIB. Es importante la conformación de un nuevo gabinete para definir y emprender reformas fiscales importantes. El Fondo Monetario Internacional dijo en junio que estas reformas son urgentemente necesarias para que la deuda se mantenga en una posición sostenible. «Estamos pasando por una etapa ligeramente delicada que requiere un mayor nivel de coordinación entre la toma de decisiones políticas, el Ministerio de Finanzas y el Banco Central», informó Khalil en un discurso televisado, después de reunirse con el presidente Michel Aoun.
El Banco Mundial estima que la deuda nacional del Líbano será del 155 por ciento de su producto bruto interno para fines de 2018, y que el aumento en el gasto corriente aumentará el déficit fiscal a 8,3 por ciento del PBI en 2018, partiendo de un 6,6 por ciento en 2017.
Khalil dijo que el Líbano enfrentaba un «gran desafío» como resultado de factores internos y externos e instó a la rápida formación de un nuevo gobierno. «El tema ya no es una solicitud general, ni una cuestión de lujo político, sino una necesidad estructural fundamental para que podamos continuar en el próximo período», dijo firmemente el funcionario.

