BUENOS AIRES.- El ministro de Economía, Luis Caputo, mantiene su decisión de no volver a emitir deuda en los mercados internacionales, a pesar de la mejora en la percepción del riesgo argentino y del renovado interés de los inversores por el país, según un análisis de Bloomberg.
A diferencia de su primera gestión durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando colocó más de u$s 40.000 millones en bonos en el exterior y fue apodado por sus críticos como «endeudador serial», en casi tres años junto al presidente Javier Milei no realizó ninguna emisión internacional.
El Gobierno sostiene que esa estrategia responde al fuerte ajuste fiscal implementado desde diciembre de 2023. Con superávit en las cuentas públicas, las necesidades de financiamiento son considerablemente menores que una década atrás.
Sin embargo, Bloomberg advierte que la decisión también implica riesgos. Diversos analistas estiman que el mercado internacional estaría dispuesto a prestar al menos u$s 5.000 millones, recursos que podrían fortalecer las reservas internacionales y mejorar la capacidad del país para afrontar futuras tensiones financieras.
El costo del financiamiento sigue siendo el principal obstáculo
El principal punto de desacuerdo es la tasa de interés.
Caputo considera que, tras el ajuste fiscal, la desaceleración de la inflación y las reformas económicas impulsadas por Milei, Argentina debería financiarse a un costo significativamente menor que el rendimiento cercano al 9% que actualmente exigen los inversores para comprar deuda soberana.
Por ese motivo, el equipo económico optó por otras fuentes de financiamiento, entre ellas emisiones en el mercado local y préstamos de organismos multilaterales.
Hasta ahora, la estrategia permitió afrontar los pagos de deuda sin generar una pérdida significativa de reservas ni presionar sobre el tipo de cambio. No obstante, varios economistas advierten que el esquema podría complicarse si cambia el contexto internacional o se deteriora la situación económica local.
Wall Street advierte sobre los riesgos
Para Ernesto Revilla, economista jefe para América Latina de Citigroup, la principal preocupación pasa por la combinación entre el calendario de vencimientos y la incertidumbre política.
«La preocupación es la combinación de riesgo político y falta de liquidez para afrontar todos los pagos de deuda», afirmó el economista, aunque reconoció que el programa de estabilización viene mostrando avances mejores a los esperados.
Desde el Ministerio de Economía respondieron que la comparación entre la gestión actual y la realizada durante el gobierno de Macri es incorrecta.
Según la cartera económica, entonces Caputo tenía como responsabilidad principal conseguir financiamiento para cubrir déficits fiscales superiores al 6% del PBI, mientras que hoy diseña la política económica en un contexto de equilibrio fiscal y con el respaldo político del presidente Milei.
Menos reservas, pero también menos déficit
Bloomberg señala que, aunque las cuentas públicas son hoy mucho más sólidas, el Banco Central dispone de un colchón de divisas más reducido.
Estimaciones privadas citadas por el medio calculan las reservas netas en torno a u$s 10.000 millones, una cifra que el Fondo Monetario Internacional considera insuficiente y cuya recomposición figura entre los principales objetivos del programa vigente por u$s 20.000 millones.
En paralelo, el Gobierno continúa eliminando gradualmente las restricciones cambiarias, aunque con mayor cautela que durante la gestión de Mauricio Macri.
Según Revilla, mientras en aquel período hubo un levantamiento casi inmediato del cepo acompañado por un ajuste fiscal gradual, la administración Milei aplicó el esquema inverso: un fuerte ajuste de las cuentas públicas combinado con una apertura cambiaria mucho más lenta.
La apuesta de Caputo
Para evitar emitir deuda al costo que hoy exige Wall Street, el Gobierno recurrió a otras alternativas de financiamiento.
Entre ellas se destacan la colocación de bonos en dólares dentro del mercado local y la obtención de u$s 3.200 millones en préstamos bancarios garantizados por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), mecanismos que resultaron más baratos que una emisión internacional tradicional.
A ello se suma el ingreso creciente de divisas proveniente de una cosecha récord y del aumento de la producción en Vaca Muerta, factores que contribuyen a sostener la estrategia oficial.
La incógnita es 2027
El interrogante, según Bloomberg, es si esperar terminará siendo una decisión acertada o si Argentina perderá una ventana favorable para volver a financiarse.
El desafío adquiere mayor relevancia porque en 2027 el país enfrentará vencimientos superiores a u$s 25.000 millones en deuda denominada en moneda extranjera, al mismo tiempo que Javier Milei buscará la reelección, un período que históricamente suele incrementar la incertidumbre entre los inversores.
Para Andrew Stanners, gestor de deuda emergente de Pictet Asset Management, la estrategia podría terminar demostrando que fue correcta si en el futuro Argentina logra acceder a tasas más bajas. Sin embargo, advirtió que muchos inversores consideran que el contexto actual representa la mejor oportunidad disponible para captar financiamiento externo.

