LONDRES.- Los mercados globales comenzaron la semana con ganancias luego de que la caída del precio del petróleo redujera los temores sobre una aceleración de la inflación, tras las señales de distensión entre Estados Unidos e Irán.
Los futuros del S&P 500 avanzaban 0,5%, anticipando una apertura positiva en Wall Street, mientras que el Brent llegó a desplomarse hasta 7,3%, hasta u$s 81,55 por barril, después de que el presidente Donald Trump cancelara un ataque previsto contra Irán para dar espacio a las negociaciones diplomáticas.
La baja del crudo también impulsó a los bonos del Tesoro estadounidense. El rendimiento del bono a 10 años descendía cinco puntos básicos, hasta 4,69%, luego de haber alcanzado su nivel más alto desde enero.
En el mercado cambiario, el yen se fortaleció con fuerza frente al dólar ante especulaciones sobre una nueva intervención coordinada entre Japón y Estados Unidos para sostener la moneda japonesa. El índice dólar retrocedía 0,2%.
Más allá del alivio geopolítico, los inversores continúan atentos a tres grandes factores: la evolución del conflicto en Medio Oriente, las elevadas valuaciones de las compañías vinculadas a la inteligencia artificial y la trayectoria de la inflación en Estados Unidos.
Esta semana también estará marcada por una intensa agenda económica y corporativa. El viernes se publicará el informe de empleo de julio en Estados Unidos, un dato clave para las próximas decisiones de la Reserva Federal.
En el frente empresarial, el mercado espera la publicación del primer balance de SpaceX como empresa cotizante, prevista para el martes, además de los resultados de compañías europeas como HSBC y Novo Nordisk.
«Irán está dando señales de que las negociaciones sobre el estrecho de Ormuz avanzan. Si se concreta un acuerdo y se normaliza el tránsito marítimo, podríamos ver un fuerte rally de alivio en los mercados», señaló Nick Twidale, analista jefe de AT Global Markets.
No obstante, los analistas advierten que persisten factores de incertidumbre.
«Las noticias geopolíticas alivian la presión sobre los rendimientos de los bonos, pero todavía quedan dudas sobre la política de la Reserva Federal, el nivel de apalancamiento y la evolución de las tasas. Hasta que no haya mayor claridad, es difícil afirmar que el mercado accionario quedó fuera de peligro», sostuvo Alexandre Baradez, analista jefe de IG.
En Europa, el índice Stoxx Europe 600 subía 0,4%, impulsado por las compañías de turismo, ocio y automotrices.
Entre los movimientos corporativos más destacados, Bristol-Myers Squibb avanzaba más de 8% en las operaciones previas a la apertura tras un informe que indicó que AstraZeneca habría explorado una posible adquisición de la farmacéutica estadounidense. Las acciones de AstraZeneca, en cambio, caían más de 7% en Londres.
En Asia, la jornada fue más negativa. Las bolsas retrocedieron por nuevas ventas en fabricantes surcoreanos de semiconductores, reflejando que la volatilidad en el sector de inteligencia artificial continúa elevada.
En el mercado cambiario, el Ministerio de Finanzas de Japón confirmó que el 31 de julio realizó una intervención para comprar yenes en coordinación con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y advirtió que podría repetir la operación si fuera necesario.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó que Washington colaboró para frenar movimientos «desordenados» del yen y aseguró que continuará apoyando a Japón si la volatilidad persiste.
Desde Nomura International estiman que la moneda japonesa podría seguir mostrando movimientos bruscos en los próximos días, aunque consideran que, una vez finalizadas las intervenciones oficiales, el dólar volvería a fortalecerse frente al yen.

