PEKÍN.— China criticó con dureza el reciente ataque de Estados Unidos contra instalaciones nucleares iraníes y reafirmó su disposición a sumarse a los esfuerzos internacionales para restaurar la paz en Medio Oriente.
En su primera declaración oficial desde la ofensiva, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino emitió un escueto, pero contundente comunicado de cuatro párrafos en el que “condena enérgicamente” la acción militar de Washington.
“La decisión de Estados Unidos viola gravemente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional, y agrava las tensiones en Medio Oriente”, sostuvo el texto. Pekín instó a todas las partes involucradas, “especialmente a Israel”, a cesar el fuego lo antes posible.
El lunes, el periódico estatal Global Times intensificó las críticas al señalar que el uso de bombas perforadoras por parte de EE. UU. acerca el conflicto entre Irán e Israel a un “estado incontrolable”.
El expresidente Donald Trump confirmó que los bombarderos estadounidenses atacaron los tres principales sitios nucleares de Irán y advirtió que habrá nuevas ofensivas si Teherán no se rinde. Con esta acción, Estados Unidos se ha involucrado directamente en el conflicto entre Irán e Israel, a pesar de las promesas previas de Trump de evitar nuevas guerras.
Por el momento, China no ha ofrecido asistencia concreta a Irán más allá del respaldo retórico. La semana pasada, el presidente Xi Jinping propuso un plan de cuatro puntos para abordar el conflicto, en una conversación telefónica con su par ruso, Vladímir Putin.
Desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio instó a Pekín a comunicarse directamente con Teherán para evitar un posible cierre del estrecho de Ormuz —paso estratégico por el que transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de crudo—. “Insto al gobierno chino a hacer esa llamada, ya que depende en gran medida del estrecho para importar su petróleo”, declaró Rubio a Fox News.
China es el país más expuesto a un eventual cierre del estrecho, ya que por esa vía circula cerca de un tercio de su petróleo importado. La televisión estatal iraní informó que el Parlamento de ese país ha pedido oficialmente cerrar el estrecho, aunque una medida de ese calibre requeriría la aprobación directa del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei.
Por su parte, el canciller iraní Abbas Araghchi reafirmó que Teherán “se reserva todas las opciones para defender su soberanía, sus intereses y a su pueblo” y advirtió que la ofensiva estadounidense “tendrá consecuencias duraderas”.
A pesar de que China compra aproximadamente el 90% de las exportaciones petroleras iraníes, desafiando las sanciones de EE. UU., los riesgos de sanciones secundarias y su postura oficial contra la proliferación nuclear han impedido a Pekín intervenir directamente en apoyo a Irán.

