MOSCÚ.— El director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica, Rafael Grossi, visitará la próxima semana la central nuclear de Kursk, región rusa escenario desde hace más de dos semanas de una gran ofensiva militar ucraniana, informó el jueves un portavoz.
«Podemos confirmar» que la visita está prevista para «la semana próxima», dijo a AFP un portavoz del OIEA sin dar más detalles. Según la agencia nuclear rusa Rosatom, la incursión lanzada por Ucrania el 6 de agosto pone en peligro una central nuclear local.
La ofensiva ucraniana lanzada el 6 de agosto en la región rusa de Kursk concita la atención internacional porque ha levado las hostilidades al territorio del atacante, pero el epicentro de los combates sigue siendo la cuenca del Donbás, el este industrial de Ucrania.
Y las tropas rusas, que invadieron Ucrania hace dos años y medio, están mejor equipadas y son más numerosas que las ucranianas.
En la región de Kursk, las fuerzas ucranianas aseguraron el martes que controlaban 1.263 km2 y 93 localidades, un poco más que el día anterior.
Su mayor captura reivindicada hasta el momento es la pequeña ciudad de Sudzha, que tenía 5.500 habitantes antes de la incursión, a 8 km de la frontera con Ucrania.
El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas ucranianas, Oleksandre Sirski, indicó que sus tropas «avanzaron de 28 a 35 km2 en territorio ruso.
Las autoridades rusas afirmaron por la noche que habían impedido la incursión de un grupo de «sabotaje» ucraniano en la región vecina de Briansk.
Ucrania afirma que esa operación pretende crear una «zona de amortiguamiento» en suelo ruso que aleje de Ucrania las plataformas de bombardeo, obligar a Moscú a redesplegar fuerzas de otros frentes e incluso usar esas regiones como moneda de cambio en eventuales negociaciones de paz «justas».
La ofensiva ucraniana en Kursk, sin embargo, no parece haber aliviado hasta el momento la presión rusa sobre Pokrovsk.
El jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, afirmó que «la ofensiva ucraniana en Kursk es un duro golpe a la narrativa del presidente ruso Putin».
Abogó además por «levantar las restricciones» al uso del armamento occidental entregado a Ucrania, considerando que ello permitirá «fortalecer la autodefensa de Ucrania al poner fin al santuario de Rusia para sus ataques».

