LONDRES.— La economía británica registró un crecimiento inesperado del 0,1% en el último trimestre de 2024, según datos oficiales publicados este jueves. El repunte, impulsado por una expansión del 0,4% en diciembre, ofrece un respiro a la ministra de Finanzas, Rachel Reeves, en medio de un panorama económico desafiante.
Los analistas encuestados por Reuters esperaban una contracción del 0,1% en el PIB del periodo, lo que convierte el resultado en una sorpresa positiva. No obstante, los desafíos persisten: aunque el PIB total creció un 0,9% en 2024, tras un avance del 0,4% en 2023, el producto per cápita cayó un 0,1%, reflejando la presión sobre el nivel de vida y las finanzas públicas.
El dato impulsó a la libra esterlina, que subió hasta un tercio de centavo frente al dólar tras la publicación del informe. «Es una sorpresa agradable, pero aún no estamos fuera de peligro», advirtió Scott Gardner, estratega de inversión en Nutmeg, parte de J.P. Morgan. «El consumo y la inversión empresarial fueron más débiles de lo esperado«.
Factores de crecimiento y señales de alerta
El crecimiento de diciembre se debió principalmente al dinamismo del sector servicios, con buenos resultados en mayoristas, distribución de cine, pubs y bares, además de un desempeño sólido en manufactura de maquinaria y farmacéutica, según la Oficina de Estadísticas Nacionales.
Sin embargo, el crecimiento también dependió del gasto gubernamental y del aumento temporal de inventarios en las empresas, mientras que la inversión empresarial cayó un 3,2% y el consumo de los hogares se mantuvo estancado. La caída en inversión fue impulsada por el sector de equipos de transporte, un componente volátil que había mostrado fortaleza en el trimestre anterior.
Perspectivas inciertas
El Banco de Inglaterra redujo a la mitad su previsión de crecimiento para 2025, situándola en un 0,75%. No obstante, algunos organismos, como el Instituto Nacional de Investigación Económica y Social, mantienen una estimación más optimista del 1,5%.
La economía británica mostró una recuperación moderada en la primera mitad de 2024 tras la recesión de finales de 2023, pero perdió impulso en el segundo semestre, con un crecimiento nulo en el tercer trimestre.
Las empresas han expresado preocupación por el incremento de 25.000 millones de libras en impuestos laborales anunciado en el primer presupuesto del gobierno laborista en octubre, lo que ha generado advertencias sobre posibles recortes de empleo y aumentos de precios.
Otros factores de riesgo incluyen la débil demanda en Europa, el alza en los precios energéticos y la posible desaceleración del comercio global debido a las políticas arancelarias de la administración Trump en EE. UU.
Reeves y el primer ministro Keir Starmer han prometido acelerar permisos de construcción y reducir barreras regulatorias para estimular la confianza empresarial. «Estamos eliminando obstáculos para que el Reino Unido vuelva a construir, invirtiendo en infraestructura y eliminando trabas para las empresas que buscan expandirse», afirmó Reeves.
Mientras tanto, la oposición conservadora advierte que la caída del PIB per cápita indica una «recesión en los niveles de vida», aunque el país evite una contracción general. Además, el aumento en los costos de endeudamiento podría obligar a Reeves a anunciar recortes presupuestarios si quiere cumplir sus propias reglas fiscales en la próxima actualización de previsiones gubernamentales.

