NACIONES UNIDAS.— Los líderes de las tres principales potencias de la región, Argentina, Brasil y México se mostraron en contra de las sanciones económicas contra Rusia dado que su impacto se siente en todo el mundo.
El primero en pronunciarse fue el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, durante su tradicional conferencia matutina. A la pregunta de la agencia Sputnik, reiteró que está en contra de las sanciones, del envío de armas y nuevamente se pronunció en favor de una intervención que permita definir una tregua de cinco años entre Rusia y Ucrania.
«Produce mucho sufrimiento, pérdida de vidas humanas, desplazados, refugiados y, además de eso, que es lo más preocupante, la pérdida de vidas humanas, que eso parece no tomarlo en cuenta quién está pensando en prolongar el conflicto y en estar enviando armas o que no se haga nada por detener la confrontación», afirmó López Obrador, destacando que esa situación ya desató la inflación mundial.
AMLO adelantó que México reiterará dicha posición, este 22 de septiembre, en el marco de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas.
Precisamente durante la asamblea realizada en la sede de la ONU, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, aseguró que su país no considera que «el mejor camino sea la adopción de sanciones unilaterales y selectivas contrarias al derecho internacional», y que a su vez repercuten en el resto de las naciones.
Las consecuencias del conflicto ya se hacen sentir en los precios mundiales de alimentos, de combustibles y de otros insumos. Estos impactos nos colocan a todos en contra de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (de la ONU)», declaró el presidente brasileño.
Bolsonaro afirmó que su país busca”evitar el bloqueo de los canales de diálogo» entre las partes involucradas, pues su administración está en «contra del aislamiento diplomático y económico».
Por su parte, durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU, el presidente de Argentina, Alberto Fernández, recordó que su país siempre ha pregonado por la resolución pacífica de los conflictos, por lo que hizo un llamado a acabar con «todas las hostilidades desatadas».
«Debemos recuperar el imperio de la paz. Es imperioso que cesen todas las hostilidades desatadas. Necesitamos trabajar unidos para imponer el diálogo y recuperar la paz en la disputa iniciada con el avance militar de la Federación Rusa sobre el territorio de Ucrania”, declaró Fernández.
Asimismo, el presidente de turno de la Unión Africana y jefe de estado de Senegal, Macky Sall, habló de la necesidad de encontrar soluciones «duraderas» a la crisis de alimentos y recordó que el problema ya existía antes de la guerra en Ucrania.
Sall puso especial énfasis en la falta de fertilizantes en África y explicó que, sin esos productos, el arroz, el maíz, la soja, la yuca y otros productos se echarán a perder y habrá hambrunas.
«Más allá de las soluciones circunstanciales, debemos asegurarnos de que las condiciones están ahí para lograr una producción agrícola sostenible a través de un enfoque proactivo y con recursos sostenibles», argumentó el dirigente africano.
En la reunión, en la que intervinieron una veintena de líderes, también participó el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien abogó por adoptar una perspectiva diferente para hacer frente a la crisis.
En concreto, criticó el concepto de «seguridad alimentaria» porque asume que la humanidad podrá lograr los nutrientes que necesita con el libre mercado y dijo que él prefiere la idea de «soberanía alimentaria» en la que las naciones usan sus recursos para alimentar a su propia población.
La invasión rusa en Ucrania ha agravado enormemente la crisis alimentaria en numerosos países empobrecidos o en vías de desarrollo, que han visto cómo aumentaban los precios de alimentos básicos y que durante meses no han podido acceder al trigo, fertilizantes y otros productos básicos que exportaba Ucrania.

