QUITO.— Ecuador elevó al 100% la denominada “tasa de seguridad” aplicada a las importaciones provenientes de Colombia, duplicando el gravamen previo del 50%, en una medida que el Gobierno de Daniel Noboa justifica por la falta de acciones “concretas y efectivas” en materia de seguridad fronteriza por parte de la administración de Gustavo Petro.
La decisión, que entró en vigor el fin de semana, implica un endurecimiento significativo de la política comercial ecuatoriana hacia su principal socio vecino y agrega presión en un vínculo ya deteriorado por disputas políticas y comerciales.
El incremento quedó formalizado mediante una resolución del Servicio Nacional de la Aduana del Ecuador, que actualiza la tasa aplicable a todas las mercancías de origen colombiano que ingresen al país bajo distintos regímenes aduaneros, incluyendo importaciones generales y esquemas especiales.
Con la nueva disposición, el gravamen pasa del 50% al 100% sobre el valor de los productos, manteniendo su alcance sobre el conjunto de importaciones desde Colombia y bajo el mismo marco normativo, ahora actualizado.
El Ejecutivo ecuatoriano argumentó que la medida responde al elevado costo que enfrenta el país para garantizar la seguridad en la frontera común. Según datos oficiales, Ecuador destina alrededor de 400 millones de dólares anuales a la protección de su límite territorial con Colombia, en un contexto marcado por el avance del narcotráfico y el deterioro de las condiciones de seguridad en la zona.
La decisión se produce en paralelo a un conflicto legal entre ambos países en el ámbito de la Comunidad Andina, luego de que Colombia denunciara a Ecuador por un presunto incumplimiento de las normas comerciales del bloque. Este frente judicial añade una capa adicional de tensión a la relación bilateral.
En el plano político, Noboa descartó por el momento abrir una instancia de diálogo con el Gobierno colombiano y optó por postergar cualquier negociación hasta después de las próximas elecciones presidenciales en Colombia, una señal de que el conflicto podría extenderse en el corto plazo.
El endurecimiento arancelario marca un nuevo episodio en la escalada entre ambos países, en el que se entrelazan consideraciones de seguridad, comercio y estrategia política regional.

