NUEVA YORK— El sólido desempeño de las ganancias corporativas en Estados Unidos, liderado por el sector tecnológico, está contrarrestando los temores de que el conflicto en Medio Oriente pueda afectar a los mercados bursátiles, según estrategas de Morgan Stanley.
Las revisiones de beneficios para el S&P 500 han mostrado una mejora sostenida en el último mes. Las estimaciones para el segundo trimestre avanzaron un 2%, mientras que las proyecciones para el conjunto de 2026 y los próximos 12 meses subieron un 3% y un 4%, respectivamente, de acuerdo con un informe encabezado por Michael Wilson.
La temporada de resultados del primer trimestre reflejó un desempeño robusto, con una sorpresa positiva en el beneficio por acción del 6% en la mediana de las compañías del índice S&P 500, el nivel más alto en cuatro años.
Las grandes empresas tecnológicas y los fabricantes de semiconductores han sido los principales impulsores de esta solidez, beneficiados por la aceleración de la demanda de servicios en la nube y por carteras de pedidos firmes.
No obstante, los analistas destacan que la mejora en las previsiones se ha extendido también a sectores como el financiero, industrial y de consumo cíclico, lo que apunta a una expansión más amplia de los beneficios.
En este contexto, el impacto del conflicto con Irán se perfila como desigual y no sistémico, con presiones de costos que afectan a compañías específicas más que a sectores completos. En paralelo, el sector energético actúa como un factor de apoyo, ya que el aumento de los precios del petróleo impulsa sus resultados.
Pese a la resiliencia de las ganancias y a que las acciones estadounidenses se mantienen en máximos históricos, persisten riesgos asociados a la concentración del mercado. Siete compañías explican cerca del 80% de los retornos del S&P 500 en lo que va del año, según el informe.
En línea con esta tendencia, estrategas de Goldman Sachs, liderados por Ben Snider, señalaron que el gasto en infraestructura de inteligencia artificial continúa acelerándose, sin señales de desaceleración.
Los analistas han elevado sus previsiones de inversión por parte de grandes compañías tecnológicas desde el inicio de la temporada de resultados, lo que está impulsando al alza las estimaciones de beneficios para las empresas vinculadas a la infraestructura de IA y, en consecuencia, mejora las perspectivas de ganancias para el conjunto del mercado.

