El CAIRO.— Egipto y Qatar condenaron «enérgicamente» la decisión del gabinete de seguridad del Consejo de Ministros de Israel, que aprobó durante el fin de semana la creación de una agencia encargada de gestionar la «salida voluntaria» de los palestinos de la Franja de Gaza hacia otros países, además de legalizar trece nuevos asentamientos en Cisjordania.
El Cairo señaló «la absoluta invalidez de la denominada ‘salida voluntaria’, que Israel afirma promover a través de esta agencia» y enfatizó «que cualquier salida que ocurra en un contexto de bombardeos y guerra, en medio de políticas que obstaculizan la llegada de ayuda humanitaria y utilizan la hambruna como herramienta, representa un desplazamiento forzado, un crimen y una violación del Derecho Internacional».
En este sentido, mediante un comunicado difundido por el Ministerio de Exteriores en su perfil de Facebook, instó «a la comunidad internacional y al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a adoptar una postura firme frente a estas continuas violaciones y provocaciones israelíes y a demostrar la determinación y seriedad necesarias para garantizar el cumplimiento de las resoluciones».
Por su parte, Doha subrayó que «cualquier forma de desplazamiento palestino constituye una violación flagrante del Derecho Internacional Humanitario», mientras que «la expansión de los asentamientos refleja un claro desprecio por la legitimidad internacional, en especial por la resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU».
«El Ministerio de Exteriores destaca la necesidad de una firme solidaridad internacional para exigir responsabilidades a la ocupación, hacer cumplir la voluntad de paz y poner fin de inmediato a la brutal guerra en la Franja de Gaza», indicó un comunicado en el que reiteró la «posición firme e inquebrantable» de Qatar en «respaldo a la causa palestina y la resistencia del pueblo palestino, basada en la legitimidad internacional y en la solución de dos Estados».
El presidente estadounidense, Donald Trump, planteó el traslado forzoso de más de 1,5 millones de palestinos a Egipto y Jordania, e incluso sugirió que Washington podría asumir el control del enclave, una propuesta rechazada categóricamente por la Autoridad Palestina, Hamás y los países de la región, que advirtieron que esto podría constituir una limpieza étnica.

