TOKIO.— El Bank of Japan advirtió que el conflicto en Medio Oriente podría afectar a la economía, señalando que el alza del petróleo y las disrupciones en el suministro representan riesgos a la baja para el crecimiento, lo que podría llevar a la entidad a actuar con cautela en futuras subas de tasas.
La evaluación, basada en un informe con datos de sus sucursales regionales, contrasta con el debate más agresivo del directorio, que pone el foco en los riesgos inflacionarios derivados de la guerra, y refleja la incertidumbre sobre si el banco central subirá tasas este mes.
En su reporte trimestral, el BOJ indicó que varias regiones ya registran empresas afectadas por el aumento de los costos de insumos y las interrupciones en el suministro de materias primas vinculadas al conflicto con Irán.
“A medida que aumenta la incertidumbre, algunas empresas temen que el alza de precios, especialmente en energía, afecte las ganancias corporativas y el consumo”, señaló el informe publicado el lunes.
También surgieron preocupaciones sobre que las disrupciones en la cadena de suministro podrían ampliarse, lo que impactaría en las economías regionales dependiendo de la evolución del conflicto.
En la prefectura de Osaka, una empresa química redujo su producción ante la incertidumbre sobre la llegada de materias primas, mientras que una firma de transporte advirtió que sus costos podrían subir al tener que redirigir exportaciones que antes pasaban por Dubái.
“El impacto por ahora parece limitado, pero si el conflicto escala o se prolonga, el golpe a la actividad económica podría ampliarse”, afirmó Kazuhiro Masaki, director de la sucursal del BOJ en Osaka.
“No se trata solo de precios, sino de la disponibilidad de bienes. Muchas empresas están preocupadas por el impacto si el conflicto se extiende”, agregó en conferencia de prensa.
Pese a estos riesgos, el BOJ mantuvo sin cambios su visión positiva sobre la economía en sus nueve regiones, con un consumo sostenido gracias al turismo y a la mejora salarial.
En cuanto a los salarios, muchas regiones indicaron que las empresas planean aumentos en línea con el año pasado, aunque algunas advirtieron que podrían revisar esos planes dependiendo de la evolución del conflicto en Medio Oriente.
El informe —basado en encuestas realizadas hasta fines de marzo— será uno de los factores clave que el banco central analizará en su próxima reunión de política monetaria del 27 y 28 de abril.
Los mercados se vieron sacudidos luego de que la guerra con Irán afectara el funcionamiento del estrecho de Ormuz —por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo y gas global—, impulsando los precios del crudo y fortaleciendo al dólar como activo refugio frente al yen.
El conflicto ha complicado los planes del BOJ de subir tasas. Sin embargo, el aumento de las presiones inflacionarias y el tono más agresivo de la entidad llevaron al mercado a descontar cerca de un 70% de probabilidad de una suba en abril.
El fuerte aumento del petróleo y el encarecimiento de las importaciones, agravado por la debilidad del yen, suman presión inflacionaria a una economía que ya venía mostrando años de subas sostenidas de salarios y precios.
Pero el encarecimiento de la energía también golpea a una economía altamente dependiente de importaciones, afectando la rentabilidad empresarial y poniendo en riesgo el ciclo de crecimiento de salarios y precios que el BOJ considera clave para continuar normalizando su política monetaria.
Algunas empresas ya evalúan o anuncian aumentos de precios en respuesta a la caída del yen y el encarecimiento del petróleo, según el informe.
Sin embargo, muchas compañías aún no tienen claridad sobre cómo impactará el conflicto en Medio Oriente en sus negocios, indicó Masaki.
Por su parte, Tomohiro Nakayama, director de la sucursal del BOJ en Sapporo, señaló que en la región agrícola de Hokkaido todavía no se registran faltantes de insumos como fertilizantes, aunque advirtió que comienza a extenderse una preocupación generalizada por posibles problemas de suministro en el futuro.

