BRUSELAS.— El Banco Central Europeo (BCE) se prepara para recortar nuevamente los tipos de interés en su próxima reunión del 5 de junio, situándolos en el 2%.
Para los analistas, este movimiento no solo está descontado por el mercado, sino que cualquier decisión distinta sería una auténtica sorpresa. Sin embargo, el foco no estará únicamente en la decisión, sino también en las señales que pueda dar Christine Lagarde, presidenta del BCE, durante su rueda de prensa posterior.
Los expertos anticipan que Lagarde enfatizará la necesidad de mantener flexibilidad ante un contexto global marcado por tensiones comerciales. Rubén Segura-Cayuela, economista jefe de Bank of America para Europa, espera que se refuerce el mensaje de agilidad ante posibles cambios en política arancelaria, especialmente por la incertidumbre que rodea las decisiones de Estados Unidos. También considera posible que el BCE deje abierta la puerta a futuras bajadas por debajo del 2%, aunque sin compromisos explícitos a corto plazo.
«Hoy se conocerá la decisión de política monetaria de la eurozona. Se espera un recorte de 25 puntos básicos que llevaría la tasa de referencia del 2,40 % al 2,15 %. Posteriormente, el Banco Central Europeo ofrecerá una conferencia de prensa», comentaron esta mañana desde Inviu.
Desde DWS, Ulrike Kastens advierte que el margen para continuar recortando se está reduciendo, y estima que tras la reunión de junio podría haber solo un recorte adicional en julio, llevando la tasa al 1,75%. Una proyección similar sostiene Cristina Gavín, de Ibercaja Gestión, aunque con un matiz: espera que después de junio haya una pausa en julio y una nueva rebaja en septiembre, aunque sin un compromiso firme por parte del BCE, que probablemente mantendrá su enfoque gradual y dependiente de los datos
El BCE también enfrenta un escenario de incertidumbre política creciente. Las posibles medidas arancelarias impulsadas por un eventual regreso de Donald Trump a la presidencia de EE. UU. podrían afectar significativamente a la economía europea. Esta falta de claridad refuerza la estrategia del BCE de no anticipar decisiones y actuar reunión a reunión.
Economistas de AXA Investment Managers coinciden en que el entorno político y económico exige cautela. La dependencia de los datos será clave para definir los próximos pasos de la política monetaria. En esa línea, desde Pimco señalan que la rebaja de junio probablemente marque el inicio de la fase final del ciclo de recortes. Según Konstantin Veit, gestor de fondos de la firma, el BCE mantendrá un enfoque reactivo más que proactivo, evaluando si será necesario adoptar una política claramente expansiva para evitar que la inflación se sitúe por debajo del objetivo de mediano plazo.

