WASHINGTON.- El crecimiento económico de Estados Unidos repuntó más de lo esperado en el segundo trimestre, pero ese dato exagera considerablemente la salud real de la economía, ya que la mayor parte de la mejora se debió a una caída de las importaciones, mientras que la demanda interna creció al ritmo más lento en dos años y medio.
Los detalles del informe preliminar del Producto Interno Bruto (PIB) del segundo trimestre, publicado este miércoles por el Departamento de Comercio, apuntan a una moderación de la actividad pese a la fortaleza que sugiere el dato general.
El consumo, principal motor de la economía, creció de forma moderada durante el trimestre, y la inversión empresarial en equipamiento se desaceleró con fuerza tras haber registrado un crecimiento de dos dígitos entre enero y marzo. La inversión residencial —que incluye la construcción de viviendas y las comisiones por ventas inmobiliarias— se contrajo por segundo trimestre consecutivo.
Según los economistas, la incertidumbre en torno a la política comercial dificultó la planificación de largo plazo para las empresas, lo que impactó negativamente en la contratación y generó efectos colaterales sobre el gasto de los consumidores. El presidente Donald Trump ha impuesto aranceles generalizados a las importaciones, aunque también ha demorado incrementos adicionales para dar margen a negociaciones comerciales con la Casa Blanca.
“La buena noticia es que la economía no está en recesión. La mala noticia es que este no es un informe de crecimiento robusto que inspire confianza sobre el panorama económico para la segunda mitad de 2025”, afirmó Christopher Rupkey, economista jefe de FWDBONDS.
El PIB creció a una tasa anualizada de 3,0% en el segundo trimestre, según informó la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio. En contraste, la economía se había contraído a una tasa de 0,5% entre enero y marzo, en lo que fue la primera caída trimestral en tres años.
Los economistas consultados por Reuters habían pronosticado un rebote del PIB de 2,4%. El tamaño de la economía superó por primera vez los 30 billones de dólares el trimestre pasado, sin ajustar por inflación.
En el primer trimestre, una carrera por anticiparse a los aranceles impulsó las importaciones, lo que resultó en un déficit comercial récord de bienes que pesó sobre el crecimiento. Esa tendencia se revirtió en el segundo trimestre: las importaciones cayeron con fuerza, lo que redujo el déficit comercial y sumó 4,99 puntos porcentuales al PIB. Esto compensó ampliamente la resta de 3,17 puntos derivada de la caída de inventarios.
Gasto del consumidor moderado
El comercio y los inventarios son los componentes más volátiles del PIB. El gasto del consumidor, que representa más de dos tercios de la actividad económica, creció a un ritmo del 1,4% tras haberse frenado casi por completo en el primer trimestre.
Las compras privadas internas —una medida que excluye comercio, inventarios y gasto público— son consideradas por economistas y autoridades como un barómetro del crecimiento subyacente de la economía. Esta variable creció a un ritmo del 1,2%, tras haber avanzado un 1,9% en el primer trimestre. Fue el aumento más lento de la demanda interna desde el cuarto trimestre de 2022.
El dólar se fortaleció frente a una canasta de monedas y los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense subieron.
Los economistas anticipan un crecimiento económico moderado en la segunda mitad del año. Aunque la Casa Blanca ha anunciado varios acuerdos comerciales, señalan que la tasa arancelaria efectiva del país sigue siendo una de las más altas desde la década de 1930, y que cerca del 60% de las importaciones estadounidenses no están cubiertas por ningún acuerdo.
Se espera que la Reserva Federal mantenga su tasa de interés de referencia en el rango de 4,25%-4,50% tras la reunión de política monetaria de dos días que finaliza este miércoles, resistiendo la presión de Trump para reducir el costo del crédito. La Fed recortó las tasas tres veces en 2024, la última en diciembre.
“Ahora que las tasas de morosidad están empezando a subir entre los consumidores de mayores ingresos, esperamos que el gasto del consumidor se modere aún más en los próximos trimestres”, dijo Jeffrey Roach, economista jefe de LPL Financial. “Es probable que la Fed esté en una buena posición para recortar tasas en su reunión de septiembre.”

