WASHINGTON.— Michael Selig asumió al frente de la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) en medio de un combo explosivo: la inminente ampliación de su poder sobre criptoactivos, el crecimiento acelerado de los mercados de predicción y una ola de apuestas deportivas que empuja al organismo —históricamente enfocado en futuros de granos y energía— hacia el centro del trading minorista.
El regulador, tradicionalmente de bajo perfil frente a la Securities and Exchange Commission (SEC), evalúa nuevas reglas mientras lidia con falta de recursos, salidas de personal clave y un aluvión de solicitudes para operar contratos vinculados a eventos. El sector de mercados de predicción, casi inexistente antes de la pandemia, ya mueve miles de millones de dólares y promete acelerar en 2026.
Estas plataformas permiten apostar sobre resultados del mundo real —desde decisiones de la Reserva Federal hasta eventos políticos— y la CFTC las considera mercados de derivados. Tras perder en 2024 una disputa para frenar apuestas electorales, el foco migró al deporte: más del 90% del volumen de Kalshi, regulada por la CFTC, proviene hoy de contratos deportivos, según Dune Analytics.
Selig, que juró el cargo el mes pasado, podría marcar una posición más clara. En su etapa privada cuestionó los intentos de limitar las apuestas deportivas. El debate se reavivó tras operaciones vinculadas a la salida de Nicolás Maduro en Polymarket, que no está registrada ante la CFTC, y que expusieron dudas sobre información privilegiada.
En paralelo, varios estados iniciaron acciones legales contra exchanges como Kalshi, Crypto.com y Robinhood, argumentando que estos contratos son apuestas sujetas a leyes locales y no instrumentos financieros federales. El conflicto podría escalar hasta la Corte Suprema, según analistas.
El giro regulatorio también alcanza a Wall Street: firmas tradicionales evalúan ingresar con contratos ligados a variables económicas —inflación o empleo— antes que deporte. Algunas, como Fidelity y Charles Schwab, por ahora miran desde la tribuna.
Puertas adentro, Selig enfrenta una reconfiguración del organismo tras recortes de personal (–15% interanual) y salidas durante la gestión interina previa. La prioridad, advierten exfuncionarios, será reforzar recursos y controles para proteger al inversor minorista, un terreno poco habitual para la CFTC.
La Casa Blanca respalda a Selig y evalúa completar el directorio de cinco miembros para recuperar consensos. El desafío es doble: ordenar la casa y definir reglas para productos que no existían hace pocos años, sin frenar la innovación ni desdibujar los límites entre finanzas y juego. En Wall Street, la apuesta ya está en marcha.

