WASHINGTON.— El tono relajado del presidente Donald Trump frente a la caída del dólar está alimentando la especulación de que la moneda estadounidense podría estar al inicio de un período de debilitamiento más prolongado.
El dólar sufrió su mayor caída diaria desde el despliegue de aranceles del año pasado, luego de que Trump dijera el martes que no creía que la divisa se hubiera debilitado de forma excesiva. El índice dólar de Bloomberg llegó a caer hasta 1,2%, ya que los comentarios redujeron el atractivo del billete verde y de los bonos del Tesoro, impulsando lo que en el mercado se conoce como la “operación de depreciación”.
Para Stephen Jen, fundador de Eurizon SLJ Capital, la visión de la administración Trump sobre el dólar marca el inicio de una nueva fase de caídas, en la medida en que busca un tipo de cambio que favorezca a los exportadores estadounidenses.
“Esto bien podría ser el comienzo del próximo tramo bajista del dólar, y muchos pueden no estar preparados para ello”, escribió Jen —ex estratega cambiario de Morgan Stanley y creador de la teoría de la ‘sonrisa del dólar’— en una nota previa a las declaraciones de Trump. “Hay toda una generación de analistas cambiarios acostumbrados a lidiar con un dólar fuerte y una economía estadounidense sólida, incapaces de procesar el escenario de un dólar débil con una economía fuerte”.
La reciente caída del dólar es “excelente para las empresas estadounidenses”, dijo Trump a periodistas en Iowa. Si bien esto está en línea con comentarios previos de funcionarios estadounidenses, sus declaraciones movieron los mercados cambiarios el martes por la noche, en parte porque parecieron convalidar el fuerte retroceso del billete verde en las últimas ruedas.
El índice dólar de Bloomberg cayó esta semana a su nivel más bajo en casi cuatro años, antes de recortar parte de las pérdidas el miércoles. El desplome del dólar impulsó al euro y a la libra esterlina a sus niveles más altos desde 2021, mientras que el franco suizo alcanzó su máximo desde 2015. En Asia, el won surcoreano y el ringgit malasio lideraron las subas frente a la moneda estadounidense. El oro, en tanto, trepó a un nuevo récord por encima de los u$s 5.300 la onza.
“Cuando la persona que podría usar la retórica para defender la moneda se muestra despreocupada, el respaldo percibido bajo el dólar se vuelve más débil”, señaló Anthony Doyle, estratega jefe de inversiones en Pinnacle Investment Management, en Sídney. “Los mercados vuelven a plantearse si Estados Unidos está pidiendo a los inversores que acepten un menor estándar de estabilidad y, por lo tanto, exigiendo una mayor prima por asumir riesgo estadounidense”.
El aval de Trump a un dólar más débil puede interpretarse como un nuevo factor disuasorio para los tenedores extranjeros de activos estadounidenses, que se suma a las amenazas arancelarias contra aliados clave, los ataques a la independencia de la Reserva Federal y una política económica impredecible. La aparente indiferencia de Trump frente a la caída del dólar es vista por algunos como otra señal para vender la divisa y acelerar el “abandono silencioso” de activos como los bonos del Tesoro.
Al menos un indicador de mercado refleja una mayor preocupación por una caída más estructural de la moneda estadounidense. El indicador de los llamados risk reversals del dólar frente a sus principales pares cayó a mínimos históricos, lo que muestra un aumento de la demanda de protección contra un dólar más débil en el mercado de opciones.
Otro indicador sugiere que el dólar sigue estando caro. En términos de paridad de poder adquisitivo, la moneda estadounidense está sobrevaluada frente a todos sus pares del G10, excepto el franco suizo, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El yen y el euro aparecen particularmente subvaluados, lo que respalda los argumentos de que los exportadores de Europa y Japón cuentan con una ventaja competitiva.
No todos interpretan los comentarios de Trump como el inicio de una tendencia bajista de largo plazo.
“Las declaraciones del presidente Trump son una señal de que la administración estadounidense no se opone a la reciente caída del dólar, pero más bien responden al deseo de que monedas como el yuan chino y el yen japonés se aprecien”, sostuvo Rodrigo Catril, estratega cambiario del National Australia Bank, en Sídney.
“No creo que el presidente quiera provocar un cambio generacional en el dólar, pero la ambigüedad sobre la postura oficial agrega otra capa de incertidumbre”, agregó.
Un debilitamiento prolongado del dólar también conlleva riesgos para la economía estadounidense, advirtió Robert Kaplan, vicepresidente de Goldman Sachs Group.
“Es cierto que un dólar más débil impulsa las exportaciones. Sin embargo, Estados Unidos tiene u$s 39 billones de deuda y va camino a superar los u$s 40 billones. Cuando se tiene ese nivel de endeudamiento, la estabilidad de la moneda probablemente sea más importante que las exportaciones”, dijo en una entrevista con Bloomberg Television.
“Creo que Estados Unidos va a querer un dólar estable y estabilidad. Necesita poder colocar el tramo largo de la curva del Tesoro: un dólar estable ayuda”, concluyó.
Un dólar más débil también tiene implicancias más amplias para el mercado de opciones. El billete verde y los costos globales de cobertura, que históricamente se movían en la misma dirección, comenzaron a desacoplarse el año pasado. Esa correlación se volvió la más inversa de la historia en la madrugada del miércoles, lo que sugiere que las coberturas seguirán siendo costosas mientras el mercado se posiciona ante la posibilidad de una segunda fase, más estructural, de desdolarización.

