WASHINGTON.— El presidente Donald Trump y el gobernador de Minnesota, Tim Walz, adoptaron un tono conciliador tras una llamada telefónica privada el lunes, en una señal de que ambas partes buscan desactivar la crisis generada por la ofensiva de deportaciones ordenada por Trump, que dejó dos ciudadanos estadounidenses muertos en Minneapolis.
Trump también habló por teléfono el lunes con el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, y sus declaraciones posteriores fueron igualmente positivas, un giro respecto de semanas de cruces públicos virulentos.
Otra señal de distensión fue la confirmación, por parte de un alto funcionario de la administración Trump, de que Gregory Bovino, un alto jefe de la Patrulla Fronteriza de EE. UU. que se convirtió en foco de críticas de demócratas y activistas de derechos civiles, dejará Minnesota junto con algunos de los agentes desplegados con él.
El funcionario, que habló bajo condición de anonimato, dijo que el “zar de la frontera” designado por Trump, Tom Homan, reemplazará a Bovino en el estado del Medio Oeste, al frente de lo que la administración Trump denomina Operación Metro Surge.
El propio Trump había dicho antes que Homan sería enviado a Minnesota, y agregó que Homan “no había estado involucrado” en la ofensiva, pero que “conoce y aprecia a mucha de la gente allí”.
Más tarde el lunes, otra persona al tanto del asunto dijo que a Bovino se le retiró el título especialmente creado de “comandante en jefe itinerante” de la Patrulla Fronteriza y que regresaría a su cargo anterior como jefe de patrulla en el sector El Centro, en la frontera entre EE. UU. y México, en California.
La fuente añadió que Bovino se retiraría poco después. Otra fuente confirmó su regreso al sector El Centro, sin aportar más detalles.
La noticia de la degradación de Bovino fue reportada primero por The Atlantic el lunes, citando a un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que supervisa a la Patrulla Fronteriza y a Inmigración y Control de Aduanas (ICE), y a otras dos personas con conocimiento del cambio. The Atlantic también informó que se esperaba su retiro en breve.
Sin embargo, la portavoz del DHS, Tricia McLaughlin, refutó esos informes en X: “El jefe Gregory Bovino NO ha sido relevado de sus funciones”.
Bovino se convirtió en una de las caras públicas más visibles y en un defensor abierto de las redadas de deportación de Trump, a menudo visto liderando grupos de agentes federales fuertemente armados patrullando calles urbanas.
La noticia de su salida y las llamadas de Trump con Walz y Frey llegaron dos días después de que Alex Pretti, un enfermero de terapia intensiva de 37 años, muriera baleado por agentes federales en Minneapolis durante un enfrentamiento el fin de semana entre oficiales de inmigración y manifestantes.
La muerte elevó la tensión en Minnesota y desató una fuerte reacción pública tras la viralización de videos en internet que parecen contradecir la versión de la administración Trump de que Pretti provocó el tiroteo.
Bovino fue rápido en caracterizar a Pretti como el agresor en el episodio fatal, afirmando: “Esto parece una situación en la que un individuo quiso causar el máximo daño y masacrar a las fuerzas del orden”.
Trump y funcionarios del DHS habían presentado de manera similar a otra activista local anti-ICE, Renee Good, de 37 años y madre de tres hijos, como responsable de su propia muerte tras ser abatida por un agente federal dentro de su auto el 7 de enero.
Al igual que Pretti, Good era ciudadana estadounidense, y las imágenes de video de su muerte desmintieron las afirmaciones de que intentó usar su vehículo como arma.
En ambos casos, el Departamento de Justicia de EE. UU. aún no abrió una investigación sobre los agentes y las circunstancias involucradas, como es práctica habitual en este tipo de tiroteos.
Al mismo tiempo, las autoridades de Minnesota acusaron al gobierno federal de intentar obstaculizar a los investigadores estatales, lo que derivó en una batalla judicial por la recolección y preservación de pruebas.
El lunes, ambas partes parecieron buscar vías para desescalar la situación.
Tras su llamada con Walz, Trump dijo que estaba “en una sintonía similar” con el gobernador demócrata, semanas después de ordenar el despliegue de unos 3.000 agentes de inmigración en el área de Minneapolis–St. Paul pese a la fuerte oposición de líderes estatales y locales.
La oficina de Walz informó que mantuvieron una “llamada productiva” en la que el presidente dijo que consideraría reducir la cantidad de agentes de inmigración en el estado. También señaló que Trump aceptó instruir al DHS para garantizar que el estado pueda llevar adelante su propia investigación sobre el tiroteo de Pretti.
Trump y Frey informaron de avances similares para destrabar el conflicto. En su red social Truth Social, el presidente dijo que se estaba logrando “mucho progreso” tras la conversación con el alcalde.
Frey escribió en X que Trump había “reconocido que la situación actual no puede continuar”, y agregó que se entendió que algunos agentes federales “comenzarán a retirarse” de las Ciudades Gemelas el martes.
El apoyo público a las tácticas de control migratorio de Trump parecía estar disminuyendo tras el tiroteo de Pretti, según mostró una encuesta de Reuters/Ipsos.
En otra señal de que el respaldo a la ofensiva de deportaciones se debilitaba, un destacado candidato republicano a gobernador, Chris Madel, abandonó su postulación el lunes, afirmando que la represión fue demasiado lejos y volvió la contienda inviable para un republicano.
“No puedo apoyar la represalia que los republicanos nacionales dicen ejercer sobre los ciudadanos de nuestro estado, ni puedo considerarme miembro de un partido que haría algo así”, dijo en un video.
Funcionarios del DHS describieron el incidente como un ataque por parte de Pretti, y sostuvieron que los agentes dispararon en defensa propia después de que se acercara con una pistola.
Pero un video del lugar, verificado por Reuters, contradice esa versión. Las imágenes muestran a Pretti sosteniendo un teléfono, no un arma, mientras los agentes lo reducen en el suelo.
También muestran a los oficiales retirando un arma de fuego de su cintura después de que fuera sometido, instantes antes de que le dispararan fatalmente. Pretti era un propietario de armas con licencia.

