PEKÍN.— El crecimiento de China se desaceleró en todos los frentes durante abril, con la inversión retomando su caída, lo que pone en duda la resistencia del gobierno a lanzar nuevos estímulos en medio de una crisis energética global que golpea tanto a fábricas como a consumidores en todo el mundo.
Los datos oficiales publicados el lunes mostraron una economía donde el boom exportador ya no alcanza para compensar el deterioro del consumo interno, impulsando a analistas de bancos como Nomura Holdings a reclamar medidas más agresivas de apoyo al crecimiento.
La inversión en activos fijos cayó inesperadamente 1,6% en los primeros cuatro meses de 2026 frente al mismo período del año anterior, mientras que la producción industrial avanzó apenas 4,1% en abril, el ritmo más débil en casi tres años. Las ventas minoristas subieron solo 0,2%, muy por debajo de las previsiones y marcando el peor dato desde la contracción registrada en diciembre de 2022, cuando China reabrió tras el Covid.
Las autoridades “podrían necesitar reforzar el apoyo de política económica para estabilizar el crecimiento”, señalaron economistas de Nomura liderados por Ting Lu en un informe. “Beijing no tiene margen para la complacencia”.
La amplitud de la desaceleración en abril vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de un estímulo más agresivo, luego de que China se destacara por su resiliencia frente al impacto de la guerra con Irán. El gobierno redujo el gasto fiscal en marzo, mientras que el banco central evitó incluso insinuar nuevas flexibilizaciones monetarias, en un contexto de abundante liquidez y débil demanda de crédito.
Aun así, las autoridades probablemente mantengan un enfoque paciente y eviten reaccionar apresuradamente a un solo mes de datos. El Politburó del Partido Comunista se reunirá en julio para revisar el crecimiento y las políticas económicas, convirtiéndose en la próxima ventana potencial para eventuales ajustes de estímulo.
“La postura sigue siendo actuar con cautela”, afirmó Jing Liu, economista jefe para Gran China de HSBC Holdings, en una entrevista con Bloomberg TV. “Nuestro escenario base es que no habrá estímulos adicionales por ahora”.
Ningún economista encuestado por Bloomberg había previsto cifras tan débiles para industria, ventas minoristas e inversión. El decepcionante desempeño de la segunda mayor economía del mundo recuerda sus vulnerabilidades domésticas, incluso después de que el boom global de inversión en inteligencia artificial impulsara fuertemente el comercio internacional.
Aunque muchos fabricantes enfrentan dificultades por el aumento de los costos de materias primas, las exportaciones siguieron creciendo gracias a la fuerte demanda global de productos tecnológicos chinos. El auge de productos vinculados a energía verde también beneficia al país.
Sin embargo, un deterioro sostenido de la inversión y el consumo interno podría poner en riesgo la meta oficial de crecimiento de entre 4,5% y 5% para este año.
Fu Linghui, portavoz de la Oficina Nacional de Estadísticas, describió el deterioro de los indicadores económicos como “una fluctuación normal de un mes a otro”. Pero también reconoció desafíos como el persistente desequilibrio entre oferta y demanda y un entorno global complejo.
“Mirando los indicadores acumulados, macroeconómicos y estructurales, la estabilidad como tono fundamental de la economía china permanece intacta”, aseguró Fu durante una conferencia en Beijing.
La reacción de los mercados fue relativamente moderada tras la publicación de los datos. El yuan offshore cayó 0,1% hasta 6,8215 por dólar, su nivel más débil en casi dos semanas. El rendimiento del bono soberano chino a 10 años se mantuvo estable en 1,76%, mientras que los futuros de bonos a 30 años redujeron pérdidas.
Según estimaciones de Goldman Sachs y Capital Economics, la inversión se desplomó alrededor de 8% en abril frente al año pasado, retomando el ritmo de caída observado en la segunda mitad de 2025. Tanto la inversión manufacturera como la de infraestructura se desaceleraron, mientras que la inversión privada se hundió.
La débil demanda de crédito y las fuertes lluvias en el sur de China podrían explicar la abrupta caída en el gasto de capital, señalaron economistas de Goldman liderados por Lisheng Wang.
Otro factor posible es un ajuste estadístico. Muchos economistas creen que las autoridades corrigieron exageraciones en los datos reportados a fines de 2025. Ese cambio podría haber amplificado recientemente la volatilidad de las cifras, aunque la contracción anual en producción de acero y cemento se moderó en abril, según Goldman.
Mientras tanto, el consumo siguió mostrando señales de debilidad, con hogares reduciendo gastos en rubros tan diversos como automóviles y muebles.
Las ventas de autos se desplomaron 15% en abril frente al año anterior, la peor caída desde mediados de 2022, cuando el país aún estaba bajo restricciones sanitarias por Covid. El gobierno redujo este año los subsidios para la compra de vehículos eléctricos, mientras que el shock petrolero derivado de la guerra con Irán golpeó las ventas de autos a combustión.
Las compras de electrodomésticos y muebles —sectores antes impulsados por subsidios estatales— cayeron a tasas de dos dígitos. Las ventas de oro, plata y joyería se desplomaron 21%, un giro abrupto respecto al furor especulativo generado por la suba de los metales preciosos durante 2025 y comienzos de este año.
El sector industrial también muestra una economía cada vez más desequilibrada, donde los sectores exportadores lideran el crecimiento mientras las industrias dependientes del consumo interno quedan rezagadas.
La producción del sector electrónico, impulsada por la demanda global de chips para inteligencia artificial, creció 15,6% en abril, el ritmo más rápido en dos años.
La industria automotriz avanzó 9,2%, gracias al fuerte crecimiento de las exportaciones de vehículos eléctricos. En contraste, commodities vinculados al sector inmobiliario como cemento, vidrio y acero mostraron caídas, mientras que el procesamiento de petróleo crudo retrocedió por el impacto de la guerra, explicó Lynn Song, economista de ING.
“China sigue pareciendo una economía de dos velocidades: fuerte en manufactura estratégica y exportaciones, pero débil donde más importa la confianza de los hogares”, señaló Charu Chanana, estratega jefe de inversiones de Saxo Markets en Singapur. “La preocupación no es solo que la actividad decepcionó, sino que la debilidad empieza a expandirse en toda la economía doméstica”.
Las exportaciones chinas probablemente sigan fuertes tras crecer 15% en los primeros cuatro meses del año frente al mismo período de 2025. La estabilización de las relaciones comerciales con Estados Unidos, reforzada por la visita de Trump a Beijing, también mejora el panorama externo.
Pero no hay señales de recuperación del consumo interno. Los hogares chinos realizaron en abril la mayor cancelación neta de préstamos desde que existen datos comparables en 2010, reflejando una confianza del consumidor todavía muy deteriorada.
Previamente, la tasa de desempleo entre trabajadores jóvenes aumentó en marzo hasta su nivel más alto en más de dos años, reavivando preocupaciones sobre el impacto de la inteligencia artificial sobre el empleo.
“El margen para políticas expansivas sigue siendo amplio”, afirmó Hao Zhou, economista jefe de Guotai Junan International Holdings. “Los datos de abril no son tanto una señal de deterioro, sino un disparador para una flexibilización más proactiva, que debería ayudar a sostener el crecimiento y apoyar una recuperación gradual hacia la segunda mitad del año”.

