WALL STREET.— Goldman Sachs afirmó que su dependencia de inversores institucionales —más estables y pacientes— en lugar de individuos de alto patrimonio le permitió a su fondo de crédito privado de u$s 15.700 millones esquivar parcialmente la salida masiva que afecta al sector este año.
Ahora, el banco busca capitalizar la retirada del dinero minorista para ganar terreno mientras sus competidores retroceden.
Goldman Sachs Private Credit Corp., que gestiona una estructura conocida como business development company (BDC) no cotizante, recibió solicitudes de rescate equivalentes al 4,999% de sus acciones en circulación durante el primer trimestre, según una presentación regulatoria. Esto contrasta con competidores como Blue Owl Capital, que registraron pedidos de rescate muy por encima del límite habitual del 5% del sector.
En medio de esta salida de capitales, Goldman observa un “cambio significativo” en el entorno de crédito: la fuerte competencia que caracterizó el crecimiento del mercado —valuado en u$s 1,8 billones— empieza a ceder. Esto vuelve a inclinar el poder de negociación hacia los prestamistas, en detrimento de los tomadores de deuda, según señalaron los gestores del fondo en una carta a inversores.
Y Goldman no está solo en esa lectura. Un fondo de Barings LLC, que enfrentó solicitudes de rescate por el 11,3%, sostuvo que su decisión de limitar retiros le permitirá aprovechar oportunidades generadas por la dislocación del mercado.
En paralelo, Morgan Stanley y JPMorgan Chase & Co. avanzan con nuevos fondos enfocados en crédito privado, pese a que el CEO de JPMorgan, Jamie Dimon, advirtió que las pérdidas en préstamos apalancados podrían ser mayores a lo esperado.
Desde Fitch Ratings, la analista Meghan Neenan señaló que podría haber un “reequilibrio” del mercado a medida que el retail se retira, lo que elevaría spreads, endurecería covenants y mejoraría las condiciones para los prestamistas. Sin embargo, advirtió que estos cambios tardarán en reflejarse en los resultados financieros.
De todos modos, los rescates siguen siendo un problema estructural. Más de u$s 8.000 millones permanecen atrapados en vehículos de crédito privado y se espera que los inversores intensifiquen los pedidos de retiro en el próximo trimestre. Además, el desempeño del sector se deterioró, con pérdidas en febrero que marcaron el peor registro en más de tres años.
El fondo de Goldman registró un retorno de 0,4% en lo que va del año hasta fines de febrero, por debajo del 1,3% del mismo período de 2025.
La firma buscó diferenciarse de sus pares al señalar que es “la única BDC no cotizante” del grupo comparable con solicitudes de recompra por debajo del límite trimestral del 5%. Aun así, reconoció que no está aislada de la dinámica general del mercado.
Según la presentación, los flujos netos fueron positivos, con suscripciones por aproximadamente u$s 1.040 millones, aunque las solicitudes de rescate superaron el 3,5% registrado en el cuarto trimestre.
“Para ser claros, estamos en el mismo mercado que otras BDC no cotizantes y no estamos inmunes a las dinámicas de la industria”, indicaron los gestores.
Sin embargo, remarcaron que los prestamistas menos afectados por la salida del retail pueden negociar mejores condiciones —como covenants más estrictos— y exigir mayores tasas a los prestatarios.
“Hemos diversificado estratégicamente nuestras fuentes de capital con una plataforma de crédito privado orientada a inversores institucionales, lo que nos permite ser pacientes, manejar el ritmo de inversión y, combinado con nuestra capacidad de originación, nos da una ventaja competitiva a lo largo del ciclo crediticio”, concluyeron.

