MERCADOS GLOBALES.— Los mercados bursátiles asiáticos arrancaron la semana en fuerte baja este lunes, mientras nuevos ataques con drones en el Golfo impulsaron los precios del petróleo y los rendimientos de los bonos, al tiempo que la euforia por la inteligencia artificial que sostiene el rally tecnológico enfrentará esta semana una prueba clave con los resultados de Nvidia.
Un ataque con drones provocó un incendio en una planta nuclear en Emiratos Árabes Unidos, mientras Arabia Saudita informó haber interceptado tres drones, al tiempo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que Irán debe actuar “rápidamente” para alcanzar un acuerdo.
Mientras tanto, el estratégico estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado, con apenas un pequeño flujo de embarcaciones, mientras Teherán intenta formalizar su control sobre la vía marítima que, en tiempos normales, transporta el 20% del comercio mundial de petróleo.
“El cierre está drenando rápidamente los inventarios globales de petróleo”, advirtieron analistas de Capital Economics. “Las reservas podrían alcanzar niveles críticos hacia fines de junio, preparando el escenario para un Brent entre u$s130 y u$s140 por barril, o incluso más alto”.
“Si el estrecho permanece cerrado hasta fin de año y el petróleo se mantiene cerca de u$s150 por barril hasta 2027, eso llevaría la inflación cerca del 10% en Reino Unido y la eurozona, devolvería las tasas a sus máximos recientes y empujaría a la economía global hacia una recesión”.
El Brent subía 1,9%, hasta u$s111,34 por barril, mientras que el crudo estadounidense avanzaba 2,2%, hasta u$s107,72. Un dato clave es que los futuros de septiembre ya superaron los u$s100 y los de diciembre tocaron máximos históricos de contrato, mientras el mercado se prepara para una escasez prolongada.
Los ministros de Finanzas del G7 tienen previsto reunirse este lunes en París para discutir la situación del estrecho de Ormuz y el abastecimiento de materias primas críticas, aunque las diferencias geopolíticas amenazan con poner a prueba la cohesión del grupo.
Los mercados globales de bonos fueron golpeados el viernes por la preocupación de que los costos energéticos permanezcan elevados y sigan alimentando la inflación.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años alcanzaron un máximo de 15 meses en 4,631%, tras haber saltado ya 23 puntos básicos la semana pasada. Los rendimientos a 30 años tocaron 5,159% después de subir 18 puntos básicos en la semana.
En Japón, los rendimientos alcanzaron niveles no vistos desde 1996 luego de que el gobierno propusiera emitir nueva deuda para financiar un presupuesto extra destinado a amortiguar el impacto económico de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
Los inversores comenzaron a temer que los bancos centrales de todo el mundo deban endurecer nuevamente su política monetaria para evitar una espiral inflacionaria, y el mercado ya ve como un escenario de 50% de probabilidad una nueva suba de tasas por parte de la Reserva Federal este año.
Las minutas de la última reunión de la Fed se publicarán el miércoles y deberían mostrar cuánta presión existía dentro del comité para abandonar el sesgo expansivo y moverse hacia una postura más neutral.
El nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, tendrá la oportunidad de expresar su visión durante la reunión del G7, y los analistas quieren saber si sigue apoyando los recortes de tasas que tanto reclama Trump.
El índice Nikkei de Japón cayó 0,9%, luego de haber retrocedido 2% la semana pasada desde máximos históricos. Las acciones surcoreanas perdieron 0,3%, aunque Samsung Electronics avanzó después de que un tribunal emitiera una medida cautelar parcial contra una huelga sindical.
El índice MSCI de acciones Asia-Pacífico ex Japón retrocedió 0,8%. Los blue chips chinos cedieron 0,6%, luego de datos económicos decepcionantes. Las ventas minoristas de abril en China crecieron apenas 0,2%, muy por debajo del 2% esperado por los analistas, mientras que la producción industrial subió un débil 4,1%.
RESULTADOS DE IA Y RETAIL PONEN A PRUEBA EL RALLY
Los futuros del S&P 500 bajaron 0,6% y los del Nasdaq perdieron 0,7%. En Europa, los futuros del EUROSTOXX 50 y del DAX alemán cedieron 1%, mientras que los del FTSE británico operaban estables.
Aunque Wall Street venía siendo sostenido por balances corporativos positivos, analistas de Citi señalaron que la mitad de la mejora en las ganancias provino de factores extraordinarios, como ajustes vinculados a aranceles y revalorización de activos. Además, tanto las ganancias como la suba de los índices estuvieron altamente concentradas.
“Identificamos 20 acciones que explican la mayor parte de la mejora de ganancias del índice”, escribió el analista Scott Chronert. “Las mejoras en la guía futura también muestran una concentración similar”.
“Una ampliación del rally es una condición necesaria para que el mercado pueda seguir subiendo de forma significativa desde acá”, agregó. “Eso requerirá una mayor visibilidad sobre una desescalada del conflicto con Irán”.
La suba de los rendimientos también incrementa los costos de financiamiento para el gobierno estadounidense y para los compradores de viviendas, lo que representa un problema tanto para el déficit fiscal como para el mercado inmobiliario. Además, implica una tasa de descuento más alta para las ganancias futuras de las empresas, desafiando las valuaciones bursátiles.
La operación de inteligencia artificial más importante del mercado enfrentará esta semana su gran examen con los resultados de NVIDIA, que se publicarán el miércoles, en medio de expectativas extremadamente elevadas sobre la compañía más valiosa del mundo.
Las acciones de Nvidia suben 36% desde el piso de marzo, mientras que el índice de semiconductores de Filadelfia acumula un salto superior al 60%, impulsado por la demanda voraz de chips mientras las tecnológicas invierten masivamente en infraestructura vinculada a IA.
También se conocerán esta semana resultados de varias compañías minoristas, lideradas por Walmart, que ofrecerán una radiografía del impacto de los altos precios de la energía sobre el consumo.
En el mercado cambiario, la aversión al riesgo volvió a favorecer al dólar como la moneda más líquida del mundo. Además, Estados Unidos mantiene una ventaja relativa frente a Europa y gran parte de Asia al ser exportador neto de energía.
El euro cotizaba en u$s1,1618 tras perder 1,4% la semana pasada. La libra esterlina permanecía debilitada en u$s1,3311 después de desplomarse 2,3% la semana pasada, mientras la inestabilidad política agravaba la presión sobre el mercado de bonos británicos.
El dólar se mantuvo firme frente al yen en 158,91, y solo la amenaza de una intervención del gobierno japonés evitó un nuevo ataque especulativo contra la barrera psicológica de 160 yenes por dólar.
En materias primas, el oro operaba estable en u$s4.544 la onza, sin lograr todavía captar una fuerte demanda como refugio de valor ni como cobertura frente al riesgo inflacionario.

