NUEVA YORK.- Cerca de 22.000 fragmentos humanos hallados en el sitio desde los atentados fueron ya testeados, algunos de ellos entre 10 y 15 veces. Pero unos mil resisten todavía la identificación. Hasta ahora, 1.642 de las 2.753 personas muertas en los ataques de Nueva York fueron formalmente identificadas, y 1.111 permanecen desaparecidas.
De lunes a domingo el protocolo se repite decenas de veces. Un fragmento de hueso hallado en el lugar del atentado del 11 de septiembre de 2001 es cortado, reducido a polvo y luego mezclado con productos químicos que permiten exponer el ADN y luego extraerlo. En teoría, ya que en la practica el éxito no está 100% garantizado.
Mark Desire, vicedirector de biología forense en el Instituto Forense de Nueva York, explica que el hueso es el elemento biológico más difícil de trabajar para recuperar el ADN”, indicó el experto, quien también remarcó otros factores que destruyen el ADN como: el fuego, la humedad, las bacterias, la luz del sol, el combustible de los aviones que se estrellaron contra las torres r, «todo eso destruye el ADN», según Desire.
Sin embargo, la tarea es tan difícil que el laboratorio ha llegado a pasar incluso un año entero sin identificar un solo fragmento. En julio pasado, cerca de un año después de la última identificación, el laboratorio logró reconocer a Scott Michael Johnson, un analista financiero de 26 años que trabajaba en el piso 89 de la torre sur.
El laboratorio solo destina una parte de su tiempo a la identificación de restos humanos del 11/9 y estudia otros casos de desapariciones, pero el tema ocupa un lugar importante en la sede situada a unos 2 km del «Ground Zero».
Para la investigación es fundamental el rol de las familias que esperan poder hallar a sus seres queridos algún día, porque la identificación solo es posible a través de la comparación con una muestra de ADN suministrada por las familias. El Instituto Forense posee unas 17.000 muestras, pero ninguna para 100 víctimas que posiblemente nunca podrán ser identificadas.
Equipos del mundo entero, de Argentina a Sudáfrica, llegan hoy a Nueva York para aprender del equipo, que comparte su conocimiento sin reservas. Mark Desire es el único miembro de la investigación que está desde 2001.

