TEHERÁN.— Irán afirmó que el asesinato por parte de Israel del jefe de seguridad Ali Larijani y de otros altos funcionarios no afectará sus operaciones, ya que los reemplazos fueron designados rápidamente, mientras Israel lanzaba una ola de ataques contra Hezbollah —respaldado por Irán— en el Líbano.
El canciller iraní, Abbas Araqchi, sostuvo que Estados Unidos e Israel no comprenden que la República Islámica es un sistema político robusto que no depende de una sola persona.
La muerte de altos funcionarios no interrumpirá la gobernanza y el Estado seguirá funcionando, señaló Araqchi en una entrevista con Al Jazeera difundida por medios estatales iraníes el miércoles.
Irán atacó Tel Aviv con misiles equipados con ojivas de racimo como represalia por el asesinato de Larijani, informó previamente la televisión estatal iraní. Un comunicado del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica indicó que se utilizaron misiles Khorramshahr 4 y Qadr, ambos con múltiples ojivas.
Autoridades israelíes señalaron que los ataques causaron la muerte de dos personas en un barrio cercano a zonas densamente pobladas de Tel Aviv, donde también hay instalaciones militares clave, lo que eleva el total de víctimas en Israel a al menos 14 desde el inicio de la guerra.
Israel afirmó que Irán ha utilizado repetidamente este tipo de armamento, que se dispersa en múltiples explosivos más pequeños en el aire y cubre amplias áreas, lo que dificulta su interceptación.
La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán no muestra señales de desescalada tras casi tres semanas. El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, rechazó propuestas para reducir tensiones o acordar un alto el fuego, según un alto funcionario iraní.
Khamenei afirmó que “no es el momento para la paz” hasta que Estados Unidos e Israel sean derrotados y acepten compensaciones.
En paralelo, Irán ejecutó a un hombre condenado por espiar para Israel. Según la justicia iraní, Kurosh Keyvani había proporcionado información e imágenes de instalaciones sensibles al Mossad.
Por su parte, las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que los ataques sobre Teherán incluyeron el cuartel general de una unidad de seguridad de la Guardia Revolucionaria encargada de reprimir disturbios, así como un centro de mantenimiento vinculado a las fuerzas de seguridad interna.
Un proyectil también impactó cerca de la planta nuclear de Bushehr, sin causar daños ni víctimas, según informó Irán al Organismo Internacional de Energía Atómica. Su director, Rafael Grossi, reiteró el llamado a la máxima moderación para evitar un accidente nuclear.
Estados Unidos e Israel sostienen que uno de los objetivos de la ofensiva es impedir que Irán desarrolle un programa nuclear militar.
Escalada regional
Los ataques israelíes en Beirut dejaron al menos seis muertos, según el Ministerio de Salud libanés, en una ofensiva que golpeó el corazón de la capital y que se intensificó contra Hezbollah.
Bombardeos también impactaron los suburbios del sur de Beirut, controlados por el grupo, donde se observaron explosiones iluminando el cielo nocturno.
El conflicto se profundiza en Líbano tras el ataque de Hezbollah a Israel el 2 de marzo. Desde entonces, la ofensiva israelí dejó más de 900 muertos y más de 800.000 desplazados en el país.
En Irán, una organización de derechos humanos estimó en más de 3.000 las víctimas desde el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel a fines de febrero. Los ataques iraníes también dejaron víctimas en Irak, países del Golfo e Israel.
Foco en el Estrecho de Ormuz
El ejército estadounidense informó que atacó posiciones en la costa iraní cercana al Estrecho de Ormuz con bombas antibúnker, debido al riesgo que representan los misiles antibuque iraníes para la navegación internacional.
El estrecho —por donde pasa cerca de un quinto del comercio mundial de petróleo— permanece en gran medida cerrado, mientras Irán amenaza con atacar buques vinculados a Estados Unidos e Israel. Los precios del petróleo se dispararon.
El presidente Donald Trump criticó a países aliados por su falta de apoyo militar para restablecer el tránsito de petroleros, calificando su postura como “un error muy grave”.
Varios aliados de la OTAN han evitado involucrarse en el conflicto. En paralelo, Estados Unidos enfrenta cuestionamientos internos sobre la legalidad de la ofensiva, tras la renuncia del jefe del Centro Nacional de Contraterrorismo, Joseph Kent, quien afirmó que Irán “no representaba una amenaza inminente”.
Irán respondió con ataques sobre sus vecinos del Golfo. Más de 2.000 misiles y drones impactaron misiones diplomáticas, bases militares e infraestructura energética, especialmente en Emiratos Árabes Unidos.
Araqchi sostuvo que los ataques iraníes no se limitaron a bases militares, ya que fuerzas estadounidenses operan también en zonas urbanas.
Arabia Saudita convocó a una reunión de ministros de Relaciones Exteriores de países árabes e islámicos en Riad para discutir la seguridad regional.
La Agencia Internacional de Energía advirtió que el conflicto generó la peor crisis petrolera desde los años 70. Con el crudo subiendo cerca de 45% desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, crecen los temores por un nuevo salto inflacionario global.
El Programa Mundial de Alimentos alertó que decenas de millones de personas podrían enfrentar hambre severa si el conflicto se extiende hasta junio.
En paralelo, aerolíneas globales advirtieron sobre el impacto del aumento del combustible, con mayores costos, subas de tarifas y recortes de rutas. El sector aéreo enfrenta disrupciones generalizadas, con vuelos cancelados, reprogramados o desviados ante el cierre del espacio aéreo en gran parte de Medio Oriente.

