TEHERÁN.— Israel e Irán intercambiaron ataques aéreos el miércoles, mientras el ejército iraní rechazó la afirmación del presidente Donald Trump de que Estados Unidos estaba negociando para poner fin a la guerra que ha sacudido los mercados energéticos y financieros, señalando que Washington “negocia consigo mismo”.
El rechazo de negociaciones por parte del mando unificado de las Fuerzas Armadas iraníes —dominado por la Guardia Revolucionaria— se produce en medio de reportes de que Estados Unidos envió un plan de 15 puntos a Teherán para su discusión.
“¿Ha llegado el nivel de tu lucha interna al punto de que estás negociando contigo mismo?”, dijo el portavoz del comando militar iraní, Ebrahim Zolfaqari, en la televisión estatal. “Personas como nosotros nunca podrán entenderse con personas como tú. Como siempre hemos dicho… nadie como nosotros hará un acuerdo con ustedes. Ni ahora. Ni nunca”.
El liderazgo iraní ya había señalado que no puede negociar con Estados Unidos, dado que Washington atacó al país en dos ocasiones durante negociaciones de alto nivel en los últimos dos años. El portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, afirmó que no hay diálogo con Washington y que las fuerzas armadas están enfocadas en la defensa del país.
A cuatro semanas del conflicto —que ha dejado miles de muertos, provocado el mayor shock energético de la historia y reavivado temores inflacionarios globales— los ataques no muestran señales de desaceleración.
El ejército israelí informó haber lanzado una ola de ataques sobre infraestructura en Teherán, incluyendo dos sitios de producción de misiles de crucero navales. Medios iraníes señalaron que los ataques alcanzaron áreas residenciales.
Kuwait y Arabia Saudita dijeron haber repelido nuevos ataques con drones. Uno de ellos impactó un tanque de combustible en el aeropuerto internacional de Kuwait, provocando un incendio sin víctimas.
La Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber lanzado una nueva ola de ataques contra objetivos en Israel —incluyendo Tel Aviv— y también contra bases estadounidenses en Kuwait, Jordania y Bahréin.
Trump había declarado que Estados Unidos estaba en negociaciones con “las personas correctas” en Irán para terminar la guerra, y que Teherán quería llegar a un acuerdo “con urgencia”.
Los mercados reaccionaron: las acciones subieron y el petróleo cayó ante versiones de que Washington busca un alto el fuego de un mes y envió un plan de 15 puntos, lo que alimentó expectativas de reanudación de exportaciones de crudo desde el Golfo Pérsico.
Ese plan incluiría el desmantelamiento del programa nuclear iraní, el cese del apoyo a grupos aliados como Hezbollah y la reapertura del Estrecho de Ormuz.
Estados Unidos e Israel habían lanzado ataques sobre Irán el 28 de febrero tras considerar insuficiente el avance en las negociaciones nucleares, aunque Omán —mediador— había reportado progresos significativos.
Desde el inicio de la operación militar estadounidense, Irán atacó países que albergan bases de EE.UU., golpeó infraestructura energética en el Golfo y prácticamente cerró el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas global.
El cierre de esa vía generó el mayor shock de oferta energética de la historia, disparó los precios del combustible y afectó el transporte aéreo global.
Asia es la región más expuesta —absorbe más del 80% del crudo que pasa por Ormuz— y varios gobiernos ya implementan medidas de emergencia, como teletrabajo obligatorio, estímulos y cierres de escuelas.
La Agencia Internacional de Energía acordó liberar un récord de 400 millones de barriles de reservas estratégicas para contener la crisis, mientras Japón pidió incluso ampliar esa liberación.
En paralelo, Pakistán se ofreció a mediar entre Estados Unidos e Irán para facilitar negociaciones, aunque el Pentágono evalúa desplegar miles de soldados adicionales en Medio Oriente, elevando el total a unos 50.000 efectivos y aumentando el riesgo de una escalada prolongada.

