TEL AVIV.— El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, parece haber desafiado directamente a Trump con su decisión de avanzar con un ataque contra el programa nuclear iraní, algo que tanto funcionarios estadounidenses como aliados temían. Los primeros indicios sugieren que fue incluso más allá, apuntando también contra sitios de misiles balísticos, científicos nucleares y líderes militares iraníes.
El ataque se produjo apenas unas horas después de que Trump sugiriera ante la prensa que no veía un ataque inminente y que aún creía en la posibilidad de una solución diplomática, algo que Netanyahu siempre consideró inviable.
“Preferiría mucho más un acuerdo, mientras crea que hay chances de lograrlo. No quiero que entren, porque creo que eso podría arruinarlo”, dijo Trump. “Aunque tal vez lo ayude, pero también podría hacerlo volar por los aires.”
La decisión de Netanyahu aumenta las tensiones en la región y hace que una represalia iraní sea casi inevitable. Agrava las crisis de política exterior que Trump ha debido afrontar desde su regreso a la Casa Blanca y plantea serias dudas sobre su capacidad para influir en un aliado como Netanyahu —por no hablar de líderes adversarios como los de Rusia o China.
Poco después del ataque, el secretario de Estado, Marco Rubio, emitió un comunicado en el que negó la participación de EE.UU. en la operación israelí, aunque advirtió a Irán que no ataque intereses ni personal estadounidenses.
“Israel nos informó que considera esta acción necesaria para su autodefensa”, afirmó Rubio.
Según informó Fox News, Trump no se sorprendió por el ataque y ya estaba al tanto de los planes antes de que se ejecutaran. El medio añadió que el presidente y Netanyahu mantuvieron varias conversaciones telefónicas en los últimos días.
“Irán no puede tener una bomba nuclear y esperamos volver a la mesa de negociación. Ya veremos”, dijo Trump. “Hay varias personas en el liderazgo iraní que no van a regresar.”
Trump llegó al poder con la promesa de poner fin a lo que calificó como aventuras militares fallidas de EE.UU. en Medio Oriente. Sus principales asesores, incluido el vicepresidente JD Vance y el propio Rubio —quien solía tener una postura más agresiva hacia Irán—, han asegurado que la era de las guerras estadounidenses en la región ha terminado.
En las últimas semanas, Trump había retomado conversaciones con Teherán para limitar el programa de enriquecimiento nuclear de Irán, que tanto EE.UU. como Israel consideran inaceptable, pero que Irán sostiene como un derecho soberano.
Sin embargo, el ataque de Netanyahu también abre la posibilidad de que, por más que EE.UU. intente distanciarse de la ofensiva, Trump termine involucrado en una escalada del conflicto en Medio Oriente. Irán ya prometió una “dura represalia” contra Israel y EE.UU.
“El personal militar estadounidense sin duda responderá si Irán se equivoca y ataca intereses estadounidenses”, advirtió en un comunicado el senador Jim Risch, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, quien instó a Irán a llegar rápidamente a un acuerdo nuclear con EE.UU.
“La guerra de Netanyahu ha superado la declaración del presidente Trump”, afirmó Justin Logan, director de defensa y política exterior del Cato Institute. “Netanyahu ha decidido presentar a Trump un hecho consumado y desafiarlo a oponerse.”
Trump tiene poco margen para afrontar más inestabilidad global. La guerra comercial de su administración contra aliados y adversarios por igual ha generado una ola de incertidumbre que amenaza con llevar a EE.UU. y al mundo a una recesión.
Los precios del petróleo se dispararon en las operaciones asiáticas tras el ataque, alimentando el riesgo de una suba inflacionaria del tipo que Trump ha acusado a su predecesor, Joe Biden, de provocar.
Aun así, EE.UU. ha sido un firme aliado de Israel desde su creación en 1948 y ha brindado apoyo militar clave, desde la guerra de Yom Kippur en 1973 hasta la campaña del año pasado para defenderse de los ataques con misiles y drones de Irán.
Incluso frente a las fuertes críticas por la ofensiva de Netanyahu contra Hamás en Gaza, EE.UU. no ha dejado de brindar apoyo militar y financiero a Israel.
Matt Kroenig, director del Scowcroft Center for Strategy and Security del Atlantic Council en Washington, afirmó que Israel tiene capacidad para ejecutar el ataque en solitario. Aun así, sostuvo que sería sorprendente que EE.UU. no haya ofrecido al menos un respaldo implícito.
“Dudo que Israel haya hecho esto sin una señal de aprobación por parte de la administración Trump”, aseguró.

