TOKIO.— La conservadora de línea dura Sanae Takaichi fue elegida como la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra de Japón, rompiendo el techo de cristal político y marcando un giro decisivo del país hacia la derecha.
Discípula del ex primer ministro Shinzo Abe, se espera que Takaichi retome las políticas de estímulo fiscal al estilo Abe en su intento por reactivar una economía lastrada por el bajo crecimiento y el aumento de los precios.
Aunque su victoria representa un momento histórico en un país donde los hombres siguen dominando la política, Takaichi nombró solo a dos mujeres en su gabinete, mucho menos de lo que había prometido durante la campaña.
La nueva primera ministra también podría impulsar un giro más marcado hacia la derecha en temas como inmigración y defensa, alineándose con la tendencia conservadora que se observa en gran parte del escenario político mundial.
Su triunfo se consolidó luego de que su Partido Liberal Democrático (PLD), que ha gobernado Japón durante la mayor parte del período posterior a la Segunda Guerra Mundial, acordara el lunes formar una coalición con el partido de derecha Innovación de Japón (Ishin). Juntos, ambos partidos quedaron a solo dos escaños de la mayoría en la cámara baja.
El respaldo de Takaichi a las políticas fiscales expansivas de Abe generó lo que los mercados bautizaron como el “Takaichi trade”, impulsando al índice Nikkei a niveles récord. Sin embargo, también despertó inquietud entre los inversores sobre la capacidad del gobierno para financiar un mayor gasto en un país donde la deuda pública supera ampliamente el tamaño de la economía. Como resultado, tanto el yen como los precios de los bonos se debilitaron.
Takaichi ofrecerá una conferencia de prensa más tarde este martes.
De los 18 miembros de gabinete anunciados, solo dos son mujeres: Satsuki Katayama, como ministra de Finanzas, y Kimi Onoda, como ministra de Seguridad Económica. Incluyendo a Takaichi, las mujeres representan apenas el 16% del gabinete.
Esa cifra está lejos de las declaraciones de campaña de la nueva primera ministra, quien había prometido reducir la amplia brecha de género en la política japonesa y elevar la participación femenina en el gabinete a niveles comparables con los de los países nórdicos más progresistas, donde la proporción de ministras va del 36% en Dinamarca al 61% en Finlandia.
Aunque la igualdad de género no fue un tema central en su campaña —centrada en combatir la inflación y endurecer las políticas migratorias frente a los “extranjeros que violan las normas”—, su promesa de conformar un gabinete con una representación femenina “no particularmente inferior a la de los países nórdicos” llamó la atención.
Japón ocupa el puesto 118 entre 148 países en el último Informe Global sobre la Brecha de Género del Foro Económico Mundial, el más bajo entre las potencias del G7. Solo el 10% de los ministros del gabinete saliente de Shigeru Ishiba eran mujeres, y el nivel más alto de representación femenina en un gabinete japonés apenas superó el 25%.
Al formar su equipo, Takaichi se enfrentó a un escaso número de legisladoras dentro del PLD, aunque las leyes permiten que personas ajenas a la política asuman ministerios. Actualmente, solo el 13% de los legisladores del partido son mujeres, lejos de la meta del 30% para 2033, que ya está por debajo del objetivo general fijado por el propio gobierno.

