LIMA.- Keiko Fujimori se posiciona al frente del recuento electoral en Perú con el 17% de los votos válidos, cuando ya se procesó el 55% de las actas, y se perfila nuevamente como candidata a la segunda vuelta en una elección atravesada por fallas logísticas y tensiones institucionales.
La líder de Fuerza Popular consolida su base en un escenario fragmentado, en el que ningún candidato logra despegar con claridad. Detrás se ubica Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, con el 14,4%, aunque la definición del segundo puesto sigue abierta a medida que avanza el escrutinio.
De confirmarse la tendencia, Fujimori competiría por cuarta vez consecutiva en un balotaje presidencial, en una elección que definirá al próximo mandatario para el período 2026-2031, con segunda vuelta prevista para el 7 de junio.
El desarrollo de la jornada electoral estuvo marcado por problemas operativos que afectaron principalmente a Lima. Al menos 13 locales de votación no pudieron abrir en horario por fallas en la distribución del material electoral, lo que obligó a extender el proceso para permitir sufragar a más de 50.000 electores. En total, estaban habilitados a votar más de 27,3 millones de ciudadanos.
Las irregularidades no solo impactaron en la logística, sino que también derivaron en consecuencias judiciales. La Policía Anticorrupción detuvo a José Samamé, exgerente de la ONPE, tras asumir responsabilidades por los retrasos. El Ministerio Público abrió una investigación por presunta omisión o demora en el ejercicio de funciones, en un caso que agrega presión sobre la credibilidad del proceso.
El escenario electoral se desarrolla en un contexto de alta inestabilidad política en Perú, que acumula múltiples cambios presidenciales en la última década. En paralelo a la elección presidencial, también se renovó el Congreso, donde Fuerza Popular y Renovación Popular aparecen bien posicionados según los resultados parciales.
Con el recuento aún en marcha, el foco del mercado político está puesto en la confirmación del rival de Fujimori en segunda vuelta y en la capacidad del sistema electoral para cerrar un proceso que ya llega tensionado a su tramo final.

