ASIA.— La guerra en Irán ha desatado el caos en los mercados financieros, dejando a algunos inversores y creadores de mercado reacios a asumir riesgo, lo que hace que operar sea más difícil y costoso, un escenario que los reguladores siguen de cerca.
Ninguno de los principales mercados globales —desde los bonos del Tesoro de EE.UU. hasta el oro y las divisas— ha quedado al margen, según inversores y operadores. En Europa, los hedge funds, que hoy dominan el trading de bonos, intensificaron esa dinámica al desarmar rápidamente varias posiciones durante este mes.
Los inversores señalan que, en distintos momentos de las últimas cuatro semanas, les ha costado obtener precios o ejecutar operaciones, ya que los market makers temen quedarse atrapados con posiciones grandes que podrían volverse rápidamente no rentables.
“Cuando intentamos operar, lleva más tiempo. (Los market makers) nos piden ser más pacientes y dividir las operaciones en tamaños más pequeños”, dijo Rajeev De Mello, CIO de GAMA Asset Management. También agregó que se ampliaron las brechas entre los precios de compra y venta. “La consecuencia es que todos redujeron el tamaño de sus posiciones”.
Diversos indicadores de volatilidad se dispararon a niveles vistos en crisis anteriores, incluyendo los de acciones (VIX), bonos (MOVE Index), petróleo (OVX) y oro (GVZ).
Incluso aparecieron grietas en los mercados de deuda soberana, normalmente profundos y líquidos, que se vieron golpeados por el temor a una mayor inflación.
La diferencia entre precios de compra y venta en los bonos del Tesoro estadounidense a dos años —una medida clave de la profundidad del mercado y del costo de transacción— se amplió cerca de un 27% en marzo frente a febrero, según Morgan Stanley, lo que sugiere que los dealers están cobrando una prima más alta por asumir riesgo.
Los síntomas actuales de estrés no son inéditos en episodios de turbulencia, como durante los aranceles del “Liberation Day” impulsados por Donald Trump el año pasado o la pandemia de COVID-19 en 2020.
Sin embargo, esta ola de volatilidad llega en un momento en que los mercados venían en modo expansivo, con un rally generalizado en múltiples activos, lo que abre la puerta a una corrección más profunda si la guerra se prolonga y la liquidez se seca.
En Europa, el impacto ha sido particularmente fuerte en el mercado de futuros de tasas de corto plazo, donde los operadores ajustaron rápidamente expectativas de subas agresivas por parte de los bancos centrales.
La liquidez llegó a caer a apenas el 10% de los niveles habituales en ciertos momentos, según Daniel Aksan, co-responsable de tasas para EMEA en Morgan Stanley.
“Me recordó a los días del COVID”, señaló.
Tres reguladores financieros europeos advirtieron el viernes que las tensiones geopolíticas —especialmente la guerra en Medio Oriente— representan riesgos significativos para el sistema financiero global, a través de mayores precios de la energía, presiones inflacionarias y menor crecimiento. También reiteraron su preocupación por el impacto de la volatilidad en la liquidez y el riesgo de movimientos bruscos en los precios.
El trading, por ahora, se mantiene ordenado, pero los compradores escasean a medida que los inversores reducen riesgo y migran a efectivo, lo que a su vez vuelve más cautelosos a los intermediarios.
“Las firmas han perdido tanto dinero —del lado vendedor y comprador— que la liquidez sufre porque faltan jugadores”, dijo Tom di Galoma, managing director en Mischler Financial, en referencia al mercado de Treasuries.
Si bien los volúmenes operados en bonos del Tesoro aumentaron, los analistas señalan que parte de ese flujo responde a necesidades de desarme de posiciones más que a nuevas apuestas.
“Con spreads más amplios, operar es más caro y menos atractivo, pero el hecho de que los volúmenes sigan altos sugiere que muchas operaciones fueron desarmes o stop-outs”, explicó Eli Carter, estratega de tasas en EE.UU. de Morgan Stanley.
La fuerte caída en los bonos europeos también expone el impacto de los hedge funds en momentos de estrés, un riesgo que el Bank of England viene señalando a medida que su participación crece.
Según datos de Tradeweb de 2025, los hedge funds ya representan más del 50% del volumen de trading en los mercados de deuda soberana del Reino Unido y la eurozona.
Aunque aportan liquidez en tiempos normales, muchos estaban posicionados en las mismas estrategias, que rápidamente se volvieron perdedoras.
Sufrieron fuertes pérdidas al apostar a recortes de tasas del Banco de Inglaterra, según fuentes del sector. También perdieron en apuestas a curvas más empinadas y a que el spread entre bonos italianos y alemanes se mantendría acotado.
El desarme simultáneo de esas posiciones llevó a los dealers a ampliar los spreads bid-ask.
Cuando todos los hedge funds reducen riesgo al mismo tiempo, “se exacerba la volatilidad”, señaló Aksan.
Los creadores de mercado siguen bajo presión para sostener el negocio, incluso cuando los clientes operan menos y en menor tamaño.
Sagar Sambrani, trader senior de opciones de FX en Nomura, explicó que los precios para operaciones grandes se ampliaron para reflejar el mayor riesgo. Pero, de forma contraintuitiva, las operaciones más chicas tienen spreads más ajustados, porque los market makers compiten por un flujo de clientes más reducido.
Aun así, en algunos casos directamente desaparecen.
En el mercado del oro, altamente sensible a las tasas, hubo jornadas en las que los market makers no estuvieron presentes, lo que refleja su reticencia a operar.
El precio del oro, tradicional refugio, cayó este mes tras un rally récord en 2025.
“No quieren ganar dinero ahora; no quieren perderlo estando en el mercado. Si pueden elegir, prefieren no estar”, resumió Mukesh Dave, CIO de Aravali Asset Management.

