BRASILIA.— Los precios al consumidor en Brasil subieron mucho más de lo esperado a comienzos de este mes, sumando presión a los desafíos que plantea la guerra con Irán para los bancos centrales, justo cuando inician un ciclo de relajación monetaria.
La inflación mensual fue del 0,44% a mediados de marzo, por encima de todas las estimaciones de una encuesta de Bloomberg entre economistas, que proyectaba una mediana de 0,29%. En términos interanuales, la inflación se desaceleró al 3,9%, según informó el jueves el instituto nacional de estadísticas.
Los datos se conocieron minutos después de que un informe del Banco Central de Brasil mostrara que las autoridades mantuvieron su previsión de crecimiento económico para este año, pese a la mayor incertidumbre derivada de la guerra con Irán. Aun así, advirtieron que un conflicto más prolongado afectaría la actividad y presionaría sobre la inflación.
El producto interno bruto del país crecería 1,6% en 2026, en línea con la estimación de diciembre, según el informe trimestral de política monetaria. En comparación, los analistas relevados en una encuesta semanal del banco central proyectan una expansión del 1,84%.
Las autoridades, lideradas por Gabriel Galípolo, aplicaron la semana pasada su primer recorte de tasas desde 2024, luego de que la inflación se acercara al objetivo del 3%. Para amortiguar el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre la mayor economía de América Latina, el Gobierno está reduciendo algunos impuestos a los combustibles y otorgando líneas de crédito a empresas afectadas. Los banqueros centrales también señalaron que podrían ajustar el ritmo de los recortes.
En declaraciones a la prensa, Galípolo afirmó que la postura conservadora adoptada el año pasado dejó al banco central en una mejor posición para responder a las tensiones actuales en la economía global.
Sin embargo, los swaps de tasas con vencimiento en enero de 2027 —una referencia de las expectativas del mercado sobre la política monetaria— subieron hasta 27 puntos básicos en la rueda del jueves, a medida que los inversores recortaron sus apuestas por una mayor flexibilización.
“Un IPCA más alto ya enciende una luz amarilla sobre la magnitud de los futuros recortes de tasas”, dijo Eduardo Cohn, gestor de cartera en Heritage Capital Partners, en referencia al índice de inflación brasileño. “El escenario externo, con precios del petróleo bajo presión, anticipa más inflación y también pone en duda cuán profundos pueden ser esos recortes”.
Si la guerra con Irán se prolonga, sus efectos serán más pronunciados, señalaron los banqueros centrales en su informe. “Aunque algunos sectores de la economía brasileña, especialmente el petrolero, pueden beneficiarse, los efectos agregados predominantes del conflicto sobre la economía global y doméstica serían los típicos de un shock negativo de oferta: más inflación y menor crecimiento”, indicaron.
En las minutas de la decisión del 18 de marzo, publicadas el martes, los miembros del directorio señalaron que la magnitud y duración del ciclo de relajación se definirán con el tiempo, a medida que se incorpore nueva información.
“El banco central ha resistido cambiar el rumbo del ciclo de baja de tasas, pero podría verse obligado a pausarlo antes de lo previsto si persiste el shock en los precios de la energía”, advirtió Dan Pan, economista de Standard Chartered en Nueva York.
Los nueve grupos de bienes y servicios relevados por el instituto de estadísticas registraron aumentos en las primeras dos semanas de marzo. El alza estuvo impulsada principalmente por un incremento del 0,88% en alimentos y bebidas, además de subas en bienes personales y vestimenta.
“Hubo aumentos en distintos rubros, aunque no de forma generalizada”, explicó el director del banco central Paulo Picchetti, quien agregó que el informe no modifica las proyecciones de inflación para 2026.
Los economistas brasileños elevaron sus previsiones de inflación para fines de 2026 al 4,17%, según la encuesta semanal del banco central publicada el lunes. También ajustaron al alza sus estimaciones de tasa de interés para diciembre, hasta el 12,5%.

