TAIPÉI.— La líder opositora taiwanesa Cheng Li-wun partirá el martes hacia China, donde podría reunirse con el presidente Xi Jinping, en lo que ella define como una misión de paz, en un contexto en el que Beijing intensifica sus esfuerzos para convencer a los taiwaneses de apoyar la “reunificación”.
Cheng, presidenta del Kuomintang (KMT), el principal partido opositor de Taiwán, realiza el viaje en un momento de creciente presión militar china sobre la isla —que Beijing considera parte de su territorio— y mientras el Parlamento, dominado por la oposición, bloquea un plan del gobierno para aumentar el gasto en defensa en u$s 40.000 millones.
El KMT y el gobernante Partido Democrático Progresista (DPP) cruzaron mensajes en redes sociales antes del viaje, con narrativas opuestas entre guerra y paz.
“La paz es la única base para la prosperidad y la esperanza para el futuro de Taiwán”, señaló el KMT en un video que mostraba a jóvenes relajándose y mirando las estrellas.
El DPP respondió que el KMT busca “cooperar con el plan de los comunistas chinos para debilitar las capacidades de defensa de Taiwán”, aludiendo al bloqueo del presupuesto militar, una iniciativa respaldada por el gobierno de Estados Unidos.
Cheng había declarado el mes pasado que “la paz no puede lograrse únicamente mediante capacidades de defensa” y que los esfuerzos políticos son igualmente indispensables.
El viaje se produce un mes antes de la cumbre entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y Xi en Beijing.
Si bien podrían alcanzarse acuerdos de buena voluntad en áreas como comercio agrícola y partes aeronáuticas, también se espera que se aborden temas de alta tensión, como Taiwán, donde no se anticipan avances significativos.
En una llamada en febrero, Xi le advirtió a Trump que Estados Unidos “debe manejar con cuidado” las ventas de armas a Taiwán.
Se trata del primer viaje de un líder del KMT a China en una década, aunque Beijing aún no confirmó si Xi se reunirá efectivamente con Cheng, quien estará en la capital china desde el jueves.
El Consejo de Asuntos Continentales de Taiwán instó la semana pasada a Cheng a exigir a China que detenga sus amenazas militares y respete el derecho del pueblo taiwanés a decidir su futuro.
China se niega a dialogar con el presidente taiwanés Lai Ching-te, a quien califica de “separatista”. Aunque nunca ha descartado el uso de la fuerza para tomar el control de la isla, Beijing sostiene que su opción preferida es una “reunificación pacífica”.
En las últimas semanas, intensificó su campaña para convencer a los taiwaneses de los beneficios de esa reunificación, incluyendo argumentos sobre seguridad energética, que han sido rechazados por funcionarios de Taiwán.
El viernes, el Comando del Teatro Oriental del Ejército chino —que lideraría cualquier eventual ataque— publicó una ilustración propagandística de cómo sería “la provincia de Taiwán” durante el festival Qingming si estuviera unificada con China.
En la imagen, personas colocaban flores frente a un “Monumento a la reunificación completa de la patria”, ubicado en Taipei, en el parque conmemorativo Machangding, donde el presunto espía comunista Wu Shi fue ejecutado por el gobierno del KMT en 1950.
Las fuerzas del KMT se refugiaron en Taiwán en 1949 tras perder la guerra civil frente a los comunistas de Mao Zedong.
Encuestas de opinión en la isla han mostrado de forma reiterada un apoyo mínimo a aceptar la soberanía de Beijing bajo el modelo de “un país, dos sistemas”.
Consultada sobre la reunificación, Cheng afirmó que aún es prematuro abordar ese debate.
“Lo que necesitamos resolver ahora es cómo crear relaciones pacíficas y estables a través del estrecho”, concluyó.

