MUNDO.— Los bonos desde Tokio hasta Nueva York extendieron sus pérdidas este lunes, mientras el alza de los precios de la energía por la guerra en curso en Oriente Medio alimentó los temores inflacionarios y reforzó las apuestas de los inversores a nuevas subas de tasas por parte de los bancos centrales globales.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años —que se mueven de forma inversa a los precios— saltaron a su nivel más alto desde febrero de 2025, en 4,631%, tras haber subido más de 20 puntos básicos la semana pasada.
El rendimiento a dos años, el más sensible a las expectativas de inflación y tasas, tocó un máximo de 14 meses en 4,102%, mientras que el rendimiento del Treasury a 30 años escaló a un máximo de un año de 5,159%.
La suba de los rendimientos impulsó al dólar y proyectó una sombra sobre los mercados bursátiles, que venían disparados por el entusiasmo en torno a la inteligencia artificial durante las últimas semanas.
La venta masiva de bonos llegó después de un nuevo salto del petróleo este lunes, con el Brent en u$s111 por barril, mientras los esfuerzos por terminar la guerra con Irán parecían haberse estancado tras un ataque con drones a una planta nuclear en Emiratos Árabes Unidos.
A más de dos meses del conflicto en Oriente Medio, los inversores empiezan a preocuparse por el impacto económico de la guerra, a medida que aumentan las presiones inflacionarias y se reconfigura el panorama global de tasas de interés.
“La narrativa de ‘tasas altas por más tiempo’ está regresando, incluso si nuevas subas de tasas todavía no son el escenario base”, afirmó Charu Chanana, estratega jefe de inversiones de Saxo.
Bonos japoneses en maximos históricos
A la presión vendedora de este lunes se sumó la noticia de que el gobierno de Japón probablemente emitirá nueva deuda para financiar un presupuesto adicional destinado a amortiguar el impacto económico de la guerra, empeorando unas finanzas públicas ya tensionadas.
Los rendimientos del bono japonés a 30 años subieron más de 10 puntos básicos hasta un récord histórico de 4,200%, mientras que la tasa a 10 años alcanzó su nivel más alto desde octubre de 1996, en 2,800%.
Eugene Leow, estratega senior de tasas de DBS, señaló que la noticia del presupuesto extra profundizó la ansiedad ya existente en el mercado de bonos.
“El sentimiento ya era débil hacia el cierre de la semana pasada. Más gasto fiscal por parte de Japón definitivamente empeoró la situación”, explicó Leow.
“Esto parece una repricing gradual de las curvas de tasas en toda la región, mientras los inversores intentan digerir el riesgo inflacionario”.
Actualmente, el mercado descuenta una probabilidad superior al 50% de que la Reserva Federal vuelva a subir tasas antes de diciembre, según la herramienta CME FedWatch, para combatir el repunte inflacionario.
También se espera que el Banco Central Europeo suba tasas tan pronto como el próximo mes, mientras que el Banco de Inglaterra podría hacerlo alrededor de dos veces este año.
En Europa, los futuros del bund alemán y de los bonos franceses OAT cayeron alrededor de 0,4% y 0,45%, respectivamente.
Presiones inflacionarias
La liquidación de este lunes se produjo después de una fuerte venta global de bonos la semana pasada, cuando los inversores se vieron sacudidos por una nueva serie de datos de inflación más altos de lo esperado en distintas economías, especialmente en Estados Unidos.
“El hecho de que ahora empecemos a ver datos que validan los temores inflacionarios que el mercado arrastra desde que comenzó el conflicto en Oriente Medio es clave”, afirmó Nick Twidale, analista jefe de mercados de ATFX Global.
Los datos publicados la semana pasada mostraron que los precios al consumidor y al productor en Estados Unidos se aceleraron en abril, con dinámicas similares en China, Alemania y Japón.
También había mucha expectativa sobre la cumbre de dos días entre el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping la semana pasada, aunque el encuentro no logró generar avances concretos para contener la guerra en Oriente Medio.
“Como la reunión entre Trump y Xi hizo poco para aumentar las esperanzas de un esfuerzo coordinado entre Estados Unidos y China para presionar a Irán y reabrir el estrecho de Ormuz, la combinación de un shock persistente en la oferta de petróleo, una inflación en aumento y una demanda todavía resistente se convirtió en una receta para tasas de interés más altas”, señalaron analistas de Barclays.
Aunque la venta de bonos fue global, muchos de los factores detrás del movimiento tuvieron componentes locales.
En el Reino Unido, los rendimientos de los gilts se dispararon la semana pasada hasta niveles máximos de varias décadas, en medio de la creciente presión sobre el primer ministro Keir Starmer para que renuncie tras las fuertes pérdidas del Partido Laborista en las elecciones locales y la aparición de nuevos competidores políticos.

