CALIFORNIA.— El multimillonario Elon Musk planea la mayor oferta pública inicial (IPO) de la historia para SpaceX, una noticia excelente para sus actuales inversores y para los bancos que podrían cobrar comisiones astronómicas.
Un grupo que no está celebrando: otras compañías que también evalúan salir a bolsa.
SpaceX podría recaudar hasta u$s 50.000 millones en una cotización en EE.UU., lo que potencialmente sentaría las bases para futuras IPO de empresas de inteligencia artificial como Anthropic PBC y OpenAI Inc., según informó Bloomberg. Ambas firmas, entre las compañías privadas más valiosas del mundo, han dado pasos este año hacia una salida al mercado.
Con el fabricante de cohetes y satélites de Musk apuntando a debutar en junio, tanto esta operación como otros posibles megadeals amenazan con acaparar la atención de los inversores y presionar a empresas con IPO de tamaño más convencional a reorganizar sus calendarios.
Magnus Törnlind, responsable global de mercados de capitales de renta variable en la firma de capital privado EQT AB, advierte que existe el riesgo de que grandes gestores de activos no estén atentos a ofertas más pequeñas si se lanzan demasiado cerca de una mega IPO tecnológica.
“No creo que quisiéramos salir a competir por atención”, señaló en una entrevista. La estrategia sería acelerar los calendarios de IPO de las empresas de su portafolio para que debuten al menos un mes y medio antes de una operación masiva como la de SpaceX.
EQT, con sede en Estocolmo, prepara la salida a bolsa en EE.UU. de la firma de gestión de residuos Reworld y del operador de autobuses escolares First Student, posiblemente este mismo año. Además, contrató asesores para explorar la venta o IPO de la aseguradora cibernética CFC, que podría cotizar en Londres o Nueva York.
El mercado de IPO viene recuperándose gradualmente tras el freno posterior al boom de recaudación récord durante la pandemia. Los u$s 170.000 millones levantados en 2025 —excluyendo SPAC y otros vehículos financieros— representaron el mayor volumen en tres años, según datos de Bloomberg.
Sin embargo, la cifra sigue por debajo de un año promedio en la década previa a la pandemia y muy lejos del récord de u$s 492.000 millones alcanzado en 2021.
Para compañías maduras que ya superaron el ecosistema de venture capital, y para firmas de private equity cuyos activos están llegando al final de su ciclo típico de inversión, el timing para debutar en bolsa se vuelve más complejo.
“Existe un debate en curso sobre si estas mega IPO afectarán los plazos de salida de otros candidatos y si intentarán adelantarse”, dijo Per Chilstrom, socio en Nueva York del estudio jurídico Baker McKenzie especializado en mercados de capitales. El riesgo es que las grandes colocaciones absorban parte del capital disponible para otras operaciones.
Los inversores llamados “long-only”, como fondos mutuos y fondos de pensión, podrían tener pocas alternativas más que comprar la mayor cantidad posible de acciones en estas megasalidas. La asignación que reciban en operaciones como SpaceX y el desempeño posterior en el mercado secundario serán claves para sus retornos anuales, explicó Törnlind.
SpaceX, Anthropic y OpenAI ya valen más que el 95% de las compañías del índice S&P 500 Index según sus valuaciones privadas. Un debut sólido dejaría rezagados a quienes no las tengan en cartera.
“Cuando los inversores institucionales y minoristas revisen sus posiciones, la pregunta será: ‘¿Por qué no tenés esta acción?’”, dijo Dan Klausner, responsable de asesoramiento en renta variable pública en Houlihan Lokey Inc..
Para hacer lugar a nuevas mega-cap, los gestores podrían verse obligados a recortar posiciones existentes. “Un fondo no siempre tiene u$s 1.000 millones en efectivo disponibles, por lo que probablemente deba vender parte de sus ganadoras, lo que podría generar efectos secundarios sobre empresas que ya cotizan”, añadió.
No obstante, liberar capital no sería un problema si la oportunidad lo amerita.
“Cuando hay grandes operaciones —en todos los productos de mercados de capitales— los fondos encuentran espacio para comprar lo que quieren”, afirmó Matt Warren, codirector para América del negocio de equity capital markets en Bank of America Corp..

